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Elucubraciones: La herencia maldita de la RedMetro

Por El Gato Filósofo

Es bien sabido que, en política, los apodos no se regalan, se construyen y, en ese terreno, Juan Manuel Carreras López parece haberse ganado a pulso el de “El mayor cleptócrata en la historia reciente de San Luis Potosí”. No por ocurrencia, sino por la pesada estela que dejó uno de los proyectos más emblemáticos y fallidos de su sexenio; la llamada RedMetro.

La RedMetro fue concebida como un sistema moderno de transporte tipo BRT que transformaría la movilidad en la zona metropolitana. Se anunciaron inversiones millonarias, infraestructura de primer nivel y una visión de ciudad que sonaba impecable, pero que, en los hechos, terminó siendo una cosa muy diferente; un proyecto inconcluso, opaco y, ahora, judicializado.

Las cifras son sorprendentes. Diversas investigaciones señalan que se destinaron cientos de millones de pesos, más de 370 millones, a obras que, en muchos casos, simplemente no se ejecutaron o quedaron a medias. Es decir, se pagó como si todo estuviera terminado, cuando en realidad no había nada que entregar.

Años después, la factura política y legal empieza a cobrarse. Hoy, 19 exfuncionarios de ese gobierno enfrentan procedimientos por presunto desvío de recursos vinculados a este proyecto. No se trata de un caso aislado ni de errores administrativos mínimos, los expedientes ya están en manos del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa, lo que implica que el proceso avanzó lo suficiente como para evitar la prescripción y entrar en fase de resolución.

El abanico de implicados es una cosa bárbara. Se habla de exfuncionarios de dependencias clave como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Seduvop y la Junta Estatal de Caminos, es decir, el núcleo técnico y operativo del proyecto. Incluso, en etapas previas de la investigación, se mencionó la posible participación de un exdiputado y un funcionario aún en activo. Traducido, no fue una falla individual, sino un entramado administrativo completo.

¿Qué sigue? En el mejor de los casos, sanciones que podrían llegar hasta la inhabilitación por 10 años para ejercer cargos públicos. En el más ambicioso y quizá más justo, la recuperación del dinero público y eventuales responsabilidades penales. Aunque, siendo francos, en México, la justicia suele avanzar con paso parsimonioso cuando se trata de exfuncionarios.

Al final de todo esto hay algo que resulta hasta irónico; el proyecto que nunca operó como sistema de transporte, hoy sí funciona, pero como caso emblemático de rendición de cuentas o al menos de su intento. La Red Metro no movió pasajeros, pero sí está moviendo expedientes.

El fondo del asunto, sin embargo, va más allá de nombres y sanciones. Lo verdaderamente preocupante es la normalización de estos episodios; obras que se pagan sin ejecutarse, fideicomisos poco transparentes, supervisión laxa y una cadena de responsabilidades que se diluye hasta que llega el siguiente sexenio y decide por convicción o conveniencia desempolvar los expedientes.

Si algo deja claro este caso es que la corrupción no siempre necesita sofisticación; a veces basta con burocracia, firmas y silencio. Hoy, mientras los tribunales deciden el destino de esos 19 exfuncionarios, queda una pregunta flotando: ¿será este el caso que siente un precedente real en San Luis Potosí, o terminará siendo otro capítulo más en la larga tradición de escándalos sin consecuencias? Veremos.

Cavilaciones:

Primera: La regidora de Morena en el Ayuntamiento Capitalino, Limbania Martel Espinosa, se ha vuelto protagonista en los eventos del alcalde Enrique Galindo Ceballos. Limbania había permanecido en bajo perfil, pero ahora hace sentir su representación. Parece que el futuro político le sonríe a la huasteca.

Segunda: Ha vuelto el escándalo de nepotismo entre funcionarios del Gobierno Federal. Ahora, le tocó a Marcelo Ebrard, secretario de Economía, poner la cara de marmota porque usó la residencia de la embajada de México en Inglaterra para hospedar a su hijo que fue a estudiar una especialidad cometiendo, con ello, diversos delitos como tráfico de influencia, peculado y uso indebido de la función pública. La otra que tuvo que enfrentar cuestionamientos fue Yeidckol Polevnsky; la senadora morenista le dio chamba a su hermana, su nieta, su sobrina y, obviamente, salió a decir que eso no es nepotismo. Uno de estos días sale la ristra de familiares de la secretaria de Gobernación, la potosina Rosa Icela Rodríguez. La aspirante a gobernadora de San Luis Potosí ha impulsado, por lo menos, una veintena de parientes entre hermanos, sobrinos, esposos de sus sobrinas y más que hoy gozan de sustanciosos salarios en la burocracia dorada del sheinbaumnato.

Tercera: Comienza a urgir la conclusión del puente en el Periférico a la altura de la Arena Potosí. Los contratistas trabajan a todo vapor, pero han registrado algunos retrasos por el aumento en el precio de los materiales. Como dirían en mi pueblo: ¡Búyanle! ¡Miau!

Maullido: Las campañas negras y de desprestigio ya comenzaron y están con todo. Han agarrado parejo. Ya les daré mi nada humilde opinión al respecto. Esperen noticias.

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