Hay eventos que nacen con una intención noble y terminan convertidos en otra cosa muy distinta. Eso ocurrió recientemente en Ciudad Valles con una de las llamadas Jornadas por la Paz, un programa federal pensado, al menos en el papel, para acercar servicios, programas sociales y acciones de prevención a la población. La idea, en sí misma, es difícil de cuestionar; llevar al gobierno al territorio y atender las causas sociales de la violencia. Suena bien ¿no?
El problema comienza cuando esos actos institucionales empiezan a parecer, sospechosamente, otra cosa. Según lo que se pudo observar y lo que distintas versiones confirman, el evento terminó orbitando más alrededor de la figura de Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, en vez del propósito original de acercar programas a la ciudadanía. Nada nuevo bajo el sol, a fin de cuentas, en la política mexicana existe una larga tradición de transformar actos oficiales en discretos, o no tan discretos, ejercicios de posicionamiento político. Lo curioso, en este caso, es que el experimento no salió precisamente como se esperaba.
Cuentan que desde Ciudad de México llegó una advertencia clara; el evento no debía convertirse en una movilización del Partido Verde. Y con ese mensaje, las estructuras locales de dicho partido, que suelen ser muy eficientes cuando se trata de llenar plazas, optaron por cruzarse de brazos. Sin maquinaria territorial operando, el entusiasmo logístico desapareció tan rápido como llegó.
Del otro lado, los morenistas intentaron hacer lo propio, aunque con un pequeño detalle; comenzaron a invitar gente apenas con dos días de anticipación y sin la astucia que tiene el Verde. El resultado era previsible. La convocatoria se quedó corta, la ciudadanía no mostró demasiado interés y el evento terminó con un ambiente… por decirlo de alguna manera, íntimo. En términos coloquiales, los dejaron solitos.
Si la intención era demostrar músculo político o generar un momento de posicionamiento, la fotografía final terminó diciendo exactamente lo contrario. Digamos que la política es como en el teatro y, en ese ambiente, la escenografía importa. Y una plaza con huecos habla por sí sola.
Más allá del episodio anecdótico, el fondo del asunto merece atención. No es la primera vez, y seguramente no será la última, que actos oficiales con fines loables se convierten en plataformas para proyectar perfiles con aspiraciones electorales. Lo llamativo es que esto ocurra justo en un movimiento político que, durante años, ha insistido en que no hace lo mismo que los demás partidos.
La promesa de la llamada “Cuarta Transformación” incluía, entre muchas otras cosas, un cambio en las formas de ejercer el poder, sin embargo, cada vez que un evento institucional comienza a girar alrededor de una figura política en particular, la línea entre gobierno y promoción personal se vuelve peligrosamente delgada.
Tal vez lo ocurrido en Ciudad Valles sirva, al menos, como recordatorio de algo muy básico; la ciudadanía puede ser convocada, persuadida o incluso movilizada, pero difícilmente se entusiasma cuando percibe que la invitan a un evento público que, en realidad, tiene otro propósito.
Y cuando eso ocurre, ni las estructuras, ni las invitaciones de último momento, ni la buena voluntad de los organizadores alcanzan para llenar las sillas vacías. La gente sabe distinguir perfectamente cuándo la invitan a una jornada institucional y cuándo la están citando, discretamente, a un mitin.
Cavilaciones:
Primera. Todo un éxito resultó la Gala Lírica que se realizó anoche en el Templo de La Compañía. La Salvación viene por la belleza, del amor, del arte; dijo el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe en un mensaje conmovedor ante un templo abarrotado por hombres y mujeres que buscan contribuir a la restauración del templo. En la gala, el tenor internacional potosino, François I Martínez, acompañado por la orquesta Filarmónica Ernesto Baez (integrada principalmente por jóvenes virtuosos) y el Mariachi Sabor a México, deleitaron los sentidos de los asistentes, este felino, entre ellos. Felicidades a quienes, con el arte, transforman la violencia en cultura y en amor ¡Miau!
Segunda: En la Huasteca Potosina, detectaron más casos de gusano barrenador. El calor aumenta el peligro. Las nuevas víctimas son un caballo, un cerdito y, al parecer, un perro. Reportes aseguran que es tan grave la situación que la empacadora más grande de la región, denominada GUSI, tiene suspendidas sus actividades. No hay, al momento, un plan de contingencia que prepare a los productores para enfrentar las altas temperaturas que se esperan para los meses de mayo, junio y julio.
Tercera: El Plan B de la reforma electoral está en marcha, sólo que, ahora, la presidenta Claudia Sheinbaum descarga su furia contra Congresos estatales y Ayuntamientos. Alguien se la tiene que pagar por el rechazo a su iniciativa original ¡Que Dios reparta suerte!