
La Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí atraviesa, discretamente, como suelen ocurrir los movimientos más relevantes en la política local, un proceso de reconfiguración interna que merece leerse con atención. No se trata sólo de nombramientos aislados ni de ajustes administrativos de rutina. Lo que estamos viendo podría ser el preámbulo de algo mayor.
En semanas recientes se formalizó la creación de la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares. En el papel, el anuncio es impecable, pues responde a una de las crisis más dolorosas del país y atiende una exigencia histórica de colectivos y familiares. En la práctica, sin embargo, esa fiscalía especializada aún parece más una intención normativa que una estructura operativa sólida. No basta el decreto, hacen falta presupuesto, personal capacitado, protocolos claros y, sobre todo, voluntad política sostenida. De lo contrario, corremos el riesgo de inaugurar oficinas que no resuelven lo urgente.
En paralelo, el Congreso del Estado designó, ayer, a Víctor Nicolás Juárez Aguilar como nuevo fiscal especializado en Delitos Electorales. A diferencia de la fiscalía de reciente creación, aquí el perfil sí corresponde con la materia; trayectoria en el ámbito jurisdiccional electoral, conocimiento técnico y experiencia suficiente para entender que los delitos electorales no se combaten con discursos, sino con carpetas de investigación bien integradas y criterios jurídicos firmes.
Estos movimientos parecen configurar la antesala de cambios más profundos. La Fiscalía General no es una isla. Está inserta en un entorno político que se mueve, calcula y anticipa. Y en los corrillos del poder se escuchan versiones cada vez más insistentes que apuntar a que María Manuela García Cázares podría dejar el cargo antes de lo previsto por cuestiones de salud.
Si ese escenario se concreta, el tablero se reacomodará con rapidez. Desde la oficina principal de Palacio de Gobierno del Estado, dicen algunos, se impulsa ya el regreso de José Luis Ruiz Contreras, un hombre que, con su propio estilo y bajo circunstancias complejas, logró mantener una operación institucional relativamente estable.
Otros rumores apuntan hacia la Secretaría General de Gobierno, desde donde se promovería a Aarón Edmundo Castro Sánchez, quien, tras su paso por la Fiscalía de Guanajuato, podría regresar a tierras potosinas. Un perfil con experiencia y “refrescado” siempre resulta atractivo para quienes apuestan por una renovación con sello técnico.
Esa hipótesis, por cierto, desactivaría de inmediato otra versión; la de que Xitlalic Sánchez Servín, actual vicefiscal jurídica, sería la sucesora natural de Manuelita. Es cierto que se trata de una funcionaria competente, con capacidad jurídica probada, pero también es cierto que su prioridad hoy, es la crianza de sus bebés. Y en política, las prioridades personales pesan tanto como las aspiraciones públicas.
En medio de este escenario, ya no vale preguntarse quién llegará, sino qué institución se quiere construir. La Fiscalía General no puede limitarse a administrar inercias. La ciudadanía exige resultados en temas tan delicados como la búsqueda de personas desaparecidas y la impartición de justicia pronta y efectiva. Cada ajuste en la estructura interna envía un mensaje de continuidad, de corrección o de ruptura.
Tal vez estamos en vísperas de un simple relevo técnico. O tal vez frente al rediseño completo de una institución clave para la gobernabilidad del estado. Lo cierto es que cuando las fiscalías se mueven, el poder se reacomoda. Y en San Luis Potosí, todo indica que el movimiento apenas comienza.
Cavilaciones:
Primera: La Reforma Electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum quiere impulsar entró, anoche, a un periodo de tres días de reflexión. El Partido Verde y el PT están resistiendo y en Morena ya le andan pintando cruces a la iniciativa. En San Lázaro se dice que, si la presidenta es el problema, entonces hay que pensar en un remplazo ¡Uy, qué miedo! ¡Miau!
Segunda: Sin mediar proceso alguno, el Partido Acción Nacional, por obra y gracia de su dirigente, doña Verónica Rodríguez, ya tiene candidatos a diputados locales por la capital y ellos ya se ven sentados en su curul en el 2027. Los agraciados son Christian Azuara, Marcela Zapata, Santiago Zamanillo y El Cepillo Villalobos. Ya sólo falta que ganen las elecciones ¡Ternurines!
Tercera: La secretaria de Finanzas, Ariana García Vidal, anunció que va a emprender una cacería de coyotes que operan en cajas recaudadoras. Se sabe que la señora es de mano firme y carácter fuerte, así que, coyotitos, vayan poniendo pies en polvorosa.