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El berenjenal de Sheinbaum

Por María Luisa Paulín

Claudia Sheinbaum está en una encrucijada que puede llevarla a un callejón sin salida. La falta de oficio y la soberbia del poder la están colocando en una posición vulnerable que podría terminar con su mandato de forma abrupta.

La presidenta de México parece estar atrapada y sin salida en Palacio. Aislada, ausente de la realidad, se aferra a una verdad imposible de sostener. México está en caos y ella, en un berenjenal.

La detención y muerte del fundador y líder del CJNG, Nemesio Oseguera “El Mencho”, arroja más dudas que certezas a cada instante. El Estado no ha dado evidencias claras sobre la veracidad de su muerte y tampoco ha sabido comunicar correctamente los hechos.

En el entorno presidencial es cada vez más evidente que, en el gabinete de seguridad, los militares, marinos y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, no soportan la popularidad y buena imagen que tiene el secretario Omar García Harfuch.

En la Sedena hay molestia porque, en el operativo para detener a “El Mencho”, a ellos les tocó poner la cara y los muertos. El general Ricardo Trevilla Trejo no puede ocultar el coraje que le provoca el mal manejo del operativo y la crisis que se generó en las siguientes horas en al menos 20 estados de la República.

Por si fuera poco, Sheinbaum no solo decidió romper con sus aliados políticos, los partidos Verde y PT, sino que eligió eliminarlos del mapa a partir de 2027.

Algunos piensan que Claudia ha comenzado a demostrar que es la dueña del poder, pero para los iniciados su desempeño exhibe una evidente falta de oficio político.

Todo indica que su equipo no ha hecho proyecciones sobre las consecuencias de sus decisiones. Pero además, si traiciona y busca acabar con sus aliados, es sencillo pensar que los partidos Verde y PT, con mucho más colmillo y experiencia, tejerán alianzas con los adversarios, el PRI, el PAN y los disidentes de Morena, buscando generar condiciones no para derrocarla, sino para que sea ella quien decida irse del poder.

Para muchos puede parecer descabellado, pero con las presiones que ejerce el presidente de Estados Unidos y las crisis que vive el pueblo bueno en materia de salud, seguridad, justicia, pobreza, empleo y educación, es sencillo generar condiciones que apunten a la destitución de la primera mujer presidenta de México.

Sheinbaum no tiene el control de Morena y, por decisión propia, optó por patear a sus aliados. Sin un respaldo sólido, con baterías enfocadas contra el INE y un desorden generalizado, no hay buenos augurios para su gobierno.

El caldo de cultivo está listo y hay, a mi juicio, muchos cocineros dispuestos a aprovecharlo. De consumarse ese escenario, Claudia sería la primera mujer presidenta en ser derrocada. Que Dios reparta suerte.

P.D. 1.- Cuentan que el secretario general de Morena en San Luis Potosí, José Grimaldo López, ya trae candidato para la presidencia municipal y por eso se puso furioso cuando Emilio Rosas levantó la mano. Con todas las mañas aprendidas en el PRI, el señor le enderezó una campaña negra contra el diputado. Ah, don Grimaldo, ni aguanta nada.

P.D. 2.- La semana pasada, durante una serie de eventos en la Ciudad de México, el presidente municipal de la capital potosina, Enrique Galindo, se dejó ver con las dirigencias del PRI y del PAN. Pero dicen que fue Jorge Romero, el líder panista, quien más fiesta le hizo al edil potosino. Le declaró su amor y fidelidad para 2027. En política, el juego no se acaba hasta que se acaba.

P.D. 3.- A don Jacobo Payán, mi gratitud eterna. Se merece todos los homenajes del mundo: un monumento en el estadio que construyó, a pesar de que todos le decían que estaba loco; su nombre sobre el legendario Río Españita; y su recuerdo permanente en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de su amistad sincera. Hasta en el cielo usted sigue siendo un chingón, don Jacobo. Que Dios lo bendiga siempre.

Hasta la próxima.

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