Beber jugo de naranja recién exprimido al iniciar el día ofrece un potente impulso de vitamina C, folato y potasio, nutrientes esenciales para fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la salud cardiovascular, pero ¿Hay desventajas de hacerlo en ayunas?
Según investigaciones recientes citadas por portales de salud como Healthline y estudios de la Universidad de Navarra, los antioxidantes presentes en el cítrico, como los flavonoides, ayudan a combatir el estrés oxidativo y pueden reducir marcadores de inflamación en el cuerpo. Además, su consumo se ha asociado con una mejor hidratación y la prevención de cálculos renales al alcalinizar la orina.

No todo es positivo cuando se consume con el estómago vacío. Una de las principales desventajas es su alto índice glucémico; al carecer de la fibra de la fruta entera, el azúcar natural (fructosa) se absorbe rápidamente, provocando picos de insulina que pueden ser contraproducentes para personas con prediabetes o quienes buscan controlar su peso.
Asimismo, su naturaleza ácida (con un pH de entre 3.3 y 4.2) puede irritar la mucosa gástrica en ayunas, provocando acidez o malestar en personas sensibles, y afectar el esmalte dental a largo plazo.

La recomendación de nutricionistas y expertos en medicina preventiva coincide en que la moderación es la clave. Para obtener los beneficios sin los efectos secundarios, se sugiere no exceder un vaso de 150 ml y, preferiblemente, acompañarlo con alimentos ricos en fibra o proteína para ralentizar la absorción del azúcar.