La ciruela se ha consolidado como una de las frutas más completas para el cuidado de la salud, destacando principalmente por su alto contenido de fibra y sorbitol, los cuales facilitan el tránsito intestinal y previenen el estreñimiento de manera natural, pero ¿Cómo ayuda al cuerpo humano?
Además de ser un aliado digestivo, su riqueza en potasio ayuda a controlar la presión arterial, mientras que su bajo índice glucémico la convierte en una opción inteligente para quienes buscan mantener niveles de energía estables sin picos de azúcar en la sangre.

Un beneficio menos conocido pero igualmente vital es su impacto en la densidad ósea. Según informes de salud publicados por instituciones como la Clínica Mayo, el consumo regular de ciruelas (especialmente las pasas) aporta boro y vitamina K, nutrientes esenciales para fortalecer los huesos y prevenir enfermedades como la osteoporosis.
Sus antioxidantes, como los polifenoles, también juegan un papel crucial al reducir la inflamación celular y proteger al organismo del estrés oxidativo, lo que ralentiza el envejecimiento prematuro de los tejidos.

Finalmente, la versatilidad de la ciruela permite integrarla fácilmente en cualquier estilo de vida, ya sea fresca durante el verano o deshidratada durante el resto del año. Al ser una fuente natural de vitamina A, también contribuye a la salud visual y al fortalecimiento del sistema inmunológico.
