Las políticas migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump han impactado directamente a San Luis Potosí, donde, en poco más de dos meses, alrededor de 500 potosinos fueron deportados, lo que ha obligado a reforzar las estrategias de atención a personas retornadas.
De acuerdo con datos del Instituto de Migración y Enlace Internacional, en enero de este año regresaron a la entidad 564 personas provenientes de Estados Unidos, en su mayoría hombres. Este flujo de deportaciones ha encendido alertas en las autoridades estatales, que ya implementan acciones para facilitar su reintegración social y económica.
El Gobierno del Estado activó una estrategia integral para atender a este sector, que incluye apoyo en trámites oficiales, acceso a servicios de salud, programas alimentarios y opciones educativas para revalidar estudios o certificar habilidades laborales.
Además, las dependencias estatales trabajan en coordinación con la iniciativa privada para abrir oportunidades de empleo que permitan a los connacionales reconstruir su proyecto de vida tras su retorno forzado. La estrategia busca evitar que la deportación se traduzca en marginación o falta de oportunidades.
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