Ciudad Valles, S.L.P.- Después de más de diez años de retrasos, cambios de juzgadores y un proceso marcado por la dilación, este mediodía se dictó sentencia contra Filiberto “N”, quien fue condenado a 175 años de prisión por su responsabilidad en los feminicidios de dos niñas y una mujer ocurridos en el municipio de Tamuín.
La resolución fue emitida por la jueza Rosa Elena Blanco Ríos en Ciudad Valles, poniendo fin a un caso que durante más de una década permaneció en los tribunales sin una sentencia definitiva, debido al constante relevo de jueces y a la lentitud del proceso judicial.
Filiberto “N” se encuentra actualmente recluido en un penal de máxima seguridad en Gómez Palacio, Durango, donde continuará cumpliendo su condena por crímenes que marcaron a la región y que se convirtieron en símbolo de la impunidad y la tardanza en la impartición de justicia.
La sentencia representa un paso importante para las víctimas y sus familias, luego de años de espera y de un largo camino judicial que mantuvo el caso sin resolución. Aunque el fallo no borra el daño causado, sí envía un mensaje claro sobre la gravedad de los hechos y la responsabilidad penal del sentenciado.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la crítica al sistema de justicia, donde procesos de esta magnitud pueden prolongarse por más de una década, retrasando el acceso a la justicia para las víctimas y sus familiares.
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