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Elucubraciones: El veto de una reforma, alivio para muchos

Por El Gato Filósofo

Durante semanas, en San Luis Potosí se quiso vender una historia con aroma a avance histórico. El CEEPAC, con entusiasmo institucional y discurso de vanguardia, impulsó una reforma que obligaba a los partidos políticos a postular exclusivamente mujeres para la gubernatura en 2027. El Congreso del Estado, sin mucho titubeo, la aprobó y la defendió como un parteaguas en la lucha por la igualdad sustantiva; el gran salto pendiente para que, ahora sí, una mujer llegara al máximo cargo del Ejecutivo estatal.

El relato era impecable. Paridad, justicia histórica, deuda con las mujeres, lenguaje progresista y aplausos anticipados. Todo muy correcto. Tan correcto que resultó sospechoso, porque fuera del discurso, la iniciativa nació con una pesada losa política; la percepción de que no se trataba sólo de género, sino de nombre y apellido. Y en política, cuando una ley parece diseñada con demasiada precisión quirúrgica, las alarmas no sólo suenan, escandalizan.

El gobernador Ricardo Gallardo Cardona terminó por hacer lo que muchos esperaban y otros tantos negaban que fuera capaz de hacer: vetar la reforma. Oficialmente, por razones de constitucionalidad, de respeto a los derechos político-electorales y de necesidad de un análisis más profundo. Argumentos válidos, legales y hasta previsibles. Extraoficialmente, el veto llegó cuando la narrativa de la “Ley Gobernadora” o “Ley Esposa” ya había escalado a niveles incómodos, dentro y fuera del estado.

Porque el rumor, ese animal político que nadie controla, ya había dictado sentencia; la reforma no parecía una política pública, sino una jugada de ajedrez adelantada. Y en un contexto de esta naturaleza, en el que una iniciativa genera más suspicacias que consensos, el costo político deja de ser simbólico. Así, con el veto, el tablero se sacude. Al desaparecer la obligatoriedad de que sólo mujeres compitan por la gubernatura en 2027, los perfiles masculinos vuelven de golpe a la conversación.

En el rejuego gallardista, reaparece Ricardo Gallardo Juárez, diputado federal y creador del movimiento que hoy gobierna el estado. Vuelve a la cancha con derechos de autor y memoria histórica. En la misma lógica, resurgen Juan Manuel Navarro, alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, y Juan Ignacio Segura Morquecho, dirigente estatal del Partido Verde, ambos con estructura, territorio y ambición perfectamente vigente. Desde luego, no se puede omitir al secretario general de Gobierno, Guadalupe Torres, quien, lejos de frenar, ha mantenido una operación política constante, silenciosa y metódica en todo el estado.

Los anteriores, sólo por mencionar lo que pasa en el Verde, porque, en la oposición, el suspiro fue colectivo. Enrique Galindo, alcalde de la capital, vuelve a colocarse como una carta fuerte y natural; Marco Gama, que poco tiene que perder y nada que ganar, también levanta la mano por MC, y reaparecen los personajes de siempre: un huasteco, los eternos aspirantes y los convencidos de que una buena narrativa puede suplir la falta de estructura.

Así, lo que se presentó como un avance histórico terminó convertiéndose en un reacomodo de fuerzas. No se canceló la discusión sobre la paridad, pero sí se evidenció algo más profundo; las políticas de género no pueden construirse como atajos ni como trajes a la medida, porque entonces dejan de ser causa y se vuelven pretexto.

El veto de Gallardo no es, necesariamente, un retroceso. Tampoco es un acto de pureza democrática. Es, más bien, un acto de control de daños en un escenario donde la forma fue tan importante como el fondo.

Cavilaciones:

Primera: Isis Díaz, presidenta municipal de Santa María del Río, trae un desorden muy bien organizado. Parece que el cargo ayudó a exhibir que la maestra no tiene muy buena educación: Santa María es un pueblo mágico, pero no ha tenido suerte con las autoridades en los últimos años. La alcaldesa es de Morena, hagan sus conclusiones.

Segunda: El jueves, la UASLP conmemora 103 años de autonomía y estarán por tierras del Potosí media docena de rectores de diversas universidades, entre ellas, obviamente el de las UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, quien dictará una conferencia magistral que, sin duda, hay que oír porque, si algo ha golpeado la cuatroté y aún más la presidenta Claudia Sheinbaum, es la educación superior. Este felino ya está bien puesto y con abrigo listo para ir al convite ¡Miau!

Tercera: Hoy, en la Arena Potosí, se presenta formalmente la carrera atlética programada para el próximo domingo con el exboxeador, Julio César Chávez. Parece que a don Julio y a sus hijos ya les gustó San Luis Potosí para vivir. Se les nota relajados y muy comprometidos con la agenda que tienen con la Arena Potosí. Iré por una foto con «La Leyenda» ¡Grrrr!

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