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Cuchamá, el tesoro prehispánico que renace con las lluvias en Puebla

Este insecto no es solo un rico alimento, sino es un símbolo de adaptación y respeto

En el corazón de Zapotitlán Salinas, la llegada de las lluvias, normalmente, en agosto y septiembre marca el inicio de una tradición milenaria en Puebla: la recolección del cuchamá. Esta oruga endémica, que habita en los árboles del semidesierto poblano, representa un legado prehispánico que va más allá de la gastronomía.

Para los habitantes de la región, este insecto no es solo un alimento rico en proteínas y energía, sino un símbolo de adaptación y respeto hacia un entorno árido donde cada recurso natural es aprovechado con sabiduría ancestral.

Del mezquite al plato: el gusano de cuchamá, herencia viva del desierto poblano.

La cosecha del cuchamá se realiza de manera manual y cuidadosa, respetando estrictos controles y vedas comunitarias para garantizar la sostenibilidad de la especie. Al no ser un producto industrial, su disponibilidad es limitada, lo que exige paciencia y un conocimiento profundo de los ciclos climáticos.

Esta gestión responsable busca evitar la sobreexplotación y asegura que el consumo de la oruga siga siendo un motor de identidad cultural y equilibrio ecológico en el estado de Puebla.

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Con un sabor intenso y terroso que evoca semillas tostadas, el cuchamá se mantiene vigente a través de diversas preparaciones que van desde lo tradicional hasta lo contemporáneo. Mientras que las cocineras locales preservan recetas clásicas como el asado en comal o hervido con sal de la región, nuevos enfoques culinarios lo presentan en tostadas con pipián o al ajillo.

Seguiremos informando.

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