
Cada año, casi 20 millones de personas en Estados Unidos contraen una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Las más comunes incluyen clamidia, gonorrea, sífilis, tricomoniasis, y virus como el herpes simple tipo 2 (VHS-2), VIH, VPH, y hepatitis B (VHB). A menudo, estas infecciones no presentan síntomas, pero si no se tratan a tiempo, pueden tener consecuencias graves para la salud, como la infertilidad, dolor crónico o enfermedades más serias.
Por ejemplo, las infecciones no diagnosticadas de clamidia y gonorrea pueden provocar dolor pélvico crónico y un embarazo ectópico que pone en riesgo la vida. Además, la enfermedad pélvica inflamatoria (EIP), derivada de una ETS no tratada, es responsable de alrededor del 15% de los casos de infertilidad femenina en EE. UU.
La buena noticia es que las ETS son prevenibles. Adoptar medidas de prevención puede reducir significativamente el riesgo de infección y sus posibles efectos a largo plazo. Algunas de las estrategias más efectivas para evitar la transmisión de ETS incluyen:
- Abstinencia: No tener relaciones sexuales es la forma más efectiva de prevenir las ETS.
- Vacunación: Las vacunas contra la hepatitis B y el VPH son seguras y eficaces para prevenir infecciones.
- Reducir el número de parejas sexuales: Si tienes varias parejas, es fundamental hacerse las pruebas de ETS y compartir los resultados con ellos.
- Monogamia mutua: Mantener una relación exclusiva con una pareja no infectada es una de las formas más seguras de prevenir las ETS.
- Uso de condones: El uso constante y adecuado de condones de látex durante las relaciones sexuales vaginales, anales y orales reduce el riesgo de transmisión de ETS.
Tomar estas medidas preventivas es clave para proteger nuestra salud y evitar consecuencias graves. Si tienes dudas o inquietudes sobre las ETS, es importante consultar a un profesional de la salud para obtener orientación y realizarse las pruebas pertinentes.
Seguiremos informando.