
Ciudad Valles, S.L.P.– El 5 de abril de 1945 no fue un día cualquiera para Ciudad Valles. Ese día comenzó a escribirse una de las historias más significativas de su identidad: la colocación de la primera piedra de la Catedral, encabezada por el obispo Gerardo Anaya y Diez de Bonilla.
En aquel entonces, la Parroquia Santiago de los Valles ya no era suficiente para una comunidad en crecimiento. Fue así como el padre Xavier impulsó la construcción de un nuevo templo que respondiera a las necesidades espirituales de la población, aunque el camino no estuvo libre de obstáculos.
Los primeros retos fueron administrativos. La falta de planos y la ubicación precisa del terreno provocaron que la Secretaría de Hacienda negara inicialmente los permisos. A esto se sumó la incertidumbre sobre el lugar adecuado para edificar el templo.
Incluso, una primera propuesta de terreno fue descartada por el riesgo de inundaciones. Sin embargo, la insistencia del padre Xavier fue clave: aseguró que, con el tiempo, ese punto se convertiría en el corazón de la ciudad. Finalmente, se eligió la esquina de las calles 16 de Septiembre y Galeana, donde hoy se levanta la Catedral.
El diseño también marcó un momento importante. Tres arquitectos presentaron propuestas, pero fue el proyecto de José Moctezuma Barragán el que se concretó, destacando por su estilo moderno, muros de piedra caliza y una estructura pensada para mantener frescura en su interior.


Pero más allá de planos y permisos, la Catedral se construyó gracias a su gente. Familias enteras aportaron lo que podían: desde dinero hasta productos como café, piloncillo, maíz y frutas, que eran vendidos para reunir fondos. También se organizaron eventos como funciones de teatro, peleas de box y presentaciones musicales.
Entre ellas destacó la participación de la soprano Mercedes Caraza, cuya contribución quedó inmortalizada en una piedra del templo con la inscripción: “De Mercedes Caraza, a la S. Virgen”.
El avance de la obra fue posible con el respaldo de distintos sectores. Habitantes del rancho San Isidro donaron materiales para los andamios, mientras que instituciones locales también sumaron esfuerzos para concluir el proyecto.
En 1955 se celebró el primer culto dentro del templo, y seis años después, en 1961, se consolidó como Catedral con la creación de la Diócesis de Valles, nombrando a Monseñor Carlos Quintero Arce como su primer obispo.
Con el paso del tiempo, el recinto continuó creciendo. Se incorporó un órgano electrónico y, en 2012, se instaló el reloj monumental en su torre, reforzando su presencia como uno de los espacios más representativos de la ciudad.
Hoy, a más de ocho décadas de aquel primer paso, la Catedral de Ciudad Valles no solo es un edificio: es testimonio de fe, esfuerzo colectivo y una historia que sigue viva en cada generación.
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