
La policía mexicana se encuentra “abrumada” frente al poder de fuego de los cárteles de la droga, que utilizan armamento y municiones diseñadas para uso militar en Estados Unidos, de acuerdo con una investigación publicada por el diario The New York Times. El medio señala que los grupos criminales emplean municiones calibre .50, fabricadas en una planta propiedad del ejército estadounidense, las cuales son introducidas ilegalmente a México.
El periódico destacó como ejemplo el ataque ocurrido la mañana del 30 de noviembre de 2019 en Villa Unión, Coahuila, cuando un convoy de camionetas con hombres fuertemente armados ingresó a la ciudad y abrió fuego contra el edificio de la presidencia municipal. Los agresores portaban ametralladoras pesadas y rifles calibre .50, superando ampliamente la capacidad de respuesta de la policía local y estatal, que tuvo que solicitar apoyo del Ejército.
Durante el ataque, los habitantes buscaron refugio para protegerse del intenso tiroteo. Luis Manzano, periodista que llegó a la zona en medio de los hechos, relató al NYT que el olor a humo llenaba las calles y que los casquillos cubrían el suelo “como hojas caídas”. Recordó también el estruendo de los disparos y cómo el suelo temblaba con cada ráfaga.
La llegada de las fuerzas militares obligó a los agresores a retirarse. El saldo del enfrentamiento fue de cuatro policías y dos civiles muertos, así como 19 presuntos integrantes del cártel abatidos. Posteriormente, investigadores localizaron en la escena casquillos calibre .45 y .50 con las iniciales LC, correspondientes a la planta de municiones del ejército estadounidense ubicada en Lake City, cerca de Kansas City.
Según el reportaje, dicha fábrica, propiedad del gobierno federal de Estados Unidos, es el mayor productor de cartuchos de rifle utilizados por el Pentágono, pero también abastece al mercado civil. Entre sus productos se encuentran balas calibre .50, diseñadas para destruir vehículos y aeronaves ligeras, las cuales pueden ser adquiridas legalmente por civiles en Estados Unidos y terminan en manos del crimen organizado en México.