
Ciudad Valles, S.L.P.– Mientras muchos apenas cumplen su jornada, don Jacinto Ortiz decidió hacer algo más: transformar su ruta en un espacio de alegría. Este Día del Niño, el conductor del autobús número 75 recorrió la ciudad no solo transportando pasajeros, sino repartiendo dulces, juguetes y sonrisas a cada menor que abordaba su unidad.
No es la primera vez. Él mismo cuenta que cada año decora su autobús y se organiza para regalar algo a los niños. “Es una alegría verlos sonreír, ver que reciben algo y los hace felices. Todo esto es de corazón”, expresó.
Detrás del gesto hay esfuerzo colectivo. Don Jacinto explica que muchas veces la gente le deja “la feria” o coopera con pequeñas cantidades. A eso se suman rifas, el apoyo de amigos y su propia familia, que año con año se involucra en la causa.
En esta ocasión, su esposa Francis y sus hijos también participaron, ayudando a decorar la unidad y acompañándolo durante el recorrido, que va de la zona centro al sector Solidaridad. Con música y ambiente festivo, el autobús se convirtió en una celebración itinerante.
Al recordar su infancia, su voz cambia. Con nostalgia, comparte que nunca tuvo juguetes caros. “Mi mamá era ambulante, tenía su puesto en la calle y ahí crecimos. No teníamos juguetes, y por eso ahora me da alegría poder hacer esto”, dijo.
Hoy, ese pasado se transforma en motivo. Don Jacinto asegura que mientras tenga vida seguirá regalando momentos felices, agradeciendo siempre el respaldo de su esposa, sus hermanos y ahora inculcando a sus hijos el valor de ayudar a los demás.
En medio del ritmo diario, su autobús no solo avanza entre calles: también deja huella en quienes, por unos minutos, se suben a bordo de una historia distinta.
Seguiremos informando.
