
En un mundo cada vez más interconectado y explorado, aún existen rincones de nuestro planeta que permanecen en la penumbra, alejados de la presencia humana y envueltos en misterio. Uno de estos lugares es el Punto Nemo, un remoto rincón en medio del océano Pacífico que ha sido designado como el punto más inaccesible de la Tierra. Aquí, el silencio y la soledad reinan de manera casi absoluta.
El Punto Nemo ha sido identificado por científicos como el lugar más alejado de cualquier masa de tierra firme, lo que lo convierte en uno de los lugares más aislados del mundo. Situado en el corazón del océano Pacífico, este punto es conocido por su asombrosa tranquilidad y la ausencia de ruido humano. En este lugar remoto, los sonidos del tráfico marítimo y las actividades industriales son prácticamente inexistentes.
En medio de este tranquilo rincón del mundo, lo que prevalece es el sonido de la naturaleza: el susurro de las olas del océano y el canto de aves marinas efímeras. Sin embargo, incluso en el Punto Nemo, el «silencio absoluto» es relativo, ya que siempre hay un fondo de ruido natural, como el viento y los sonidos del mar.
Este lugar inhóspito se encuentra a una distancia considerable de las islas más cercanas y de las rutas de navegación principales. Para comprender su aislamiento, basta con saber que se encuentra equidistante a unos 1.600 kilómetros de tres islas distantes: la isla Ducie al norte, el islote Motu Nui al noreste y la Isla Maher al sur. Además, está a 4.800 kilómetros de la costa de Nueva Zelanda y a 3.200 kilómetros al norte de la Antártida. No es de extrañar que, en ocasiones, los seres humanos más cercanos en este lugar sean los astronautas que orbitan en la Estación Espacial Internacional.
El nombre de este lugar, «Punto Nemo», proviene del Capitán Nemo, el enigmático y solitario personaje de la famosa novela de Julio Verne, «Veinte mil leguas de viaje submarino». Al igual que su homónimo literario, el Punto Nemo es un lugar escasamente visitado por los humanos y prácticamente inexplorado.
Este punto enigmático fue descubierto en 1992 por Hrvoje Lukatela, un ingeniero croata-canadiense que calculó sus coordenadas utilizando un programa de computación especializado. Las coordenadas de este lugar son verdaderamente únicas, ya que no hay otro punto en la superficie de la Tierra que pueda reemplazarlo.
A pesar de su aislamiento geográfico extremo, el Punto Nemo no está completamente desprovisto de vida. Las fuentes hidrotermales que se encuentran en las profundidades marinas, alimentadas por el magma volcánico, brindan un entorno donde bacterias, cangrejos y otros seres vivos pueden sobrevivir.
Sin embargo, incluso en este remoto rincón del mundo, la huella humana se hace presente. La corriente del Pacífico Sur, en la que se encuentra el Punto Nemo, acumula grandes cantidades de basura, como plásticos, sedales y desechos de barcos y zonas costeras. Estos desechos son arrastrados y despedazados por las corrientes, lo que podría tener un impacto en el ecosistema marino.
Curiosamente, la NASA ha considerado al Punto Nemo como un «cementerio» de naves espaciales. Este lugar es elegido para que las naves espaciales obsoletas terminen su vida útil y se sumerjan en las profundidades del océano Pacífico, lejos de tierra firme y sin causar daños.
En el Punto Nemo, más de un centenar de objetos espaciales descompuestos, como fragmentos de satélites y de la estación espacial rusa Mir, se acumulan en las profundidades marinas. La NASA incluso ha propuesto que la Estación Espacial Internacional sea depositada
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