Asana Yoga Studio abre sus puertas con una oferta de clases en diversos estilos —Hatha, Vinyasa, Ashtanga, Kundalini y Restaurativo dirigidas a practicantes principiantes, intermedios y avanzados.
Con un equipo de maestros certificados, el estudio apuesta por un modelo accesible en el que “no hay edad” para practicar yoga, brindando opciones adaptadas a diferentes necesidades y etapas de la vida.
Uno de los principales objetivos del estudio es acercar el yoga al público infantil y juvenil, promoviendo desde edades tempranas una mayor conciencia corporal, emocional y mental.
Una clase vibrante ambientada por un DJ y la presencia del reconocido maestro internacional Mitchell Gold, especialista en Ashtanga —una práctica profunda, precisa y consciente—, abrió sus puertas Asana Yoga Studio, un nuevo espacio dedicado al bienestar físico y mental en la capital potosina.
Ubicado en avenida Tatanacho #747, a unos pasos de la entrada principal del Parque Tangamanga, el estudio nace como el proyecto más reciente de Brenda Castillejos Zepeda, maestra certificada con 15 años de trayectoria en la disciplina. Su objetivo es claro: acercar el yoga a personas de todas las edades y niveles, desde principiantes hasta avanzados.
“Más que un negocio, mi propósito es ayudar a las personas a disfrutar su hoy y ahora”, afirma Castillejos, quien encontró en el yoga la fortaleza física y mental que —asegura— ninguna otra disciplina le brindó en su etapa como atleta de alto rendimiento.
Asana Yoga Studio ofrecerá una amplia variedad de estilos: Hatha, Kundalini, Vinyasa, Ashtanga y yoga Restaurativo, entre otros. Las clases, impartidas por seis maestros certificados, estarán disponibles en horarios matutinos, vespertinos y nocturnos, con opciones para público infantil y juvenil. “El propósito principal es que, desde temprana edad, aprendan a tomar conciencia de su cuerpo y su mente”, subraya la fundadora.
Castillejos enfatiza que en el yoga “no hay edad”. Actualmente, los alumnos inscritos oscilan entre los 30 y los 80 años. Para adultos mayores o personas con limitaciones físicas, el estudio ofrece modalidades como yoga en silla, enfocadas en mejorar la movilidad, la flexibilidad y la calidad de vida.
Además de las clases regulares, el centro contempla la realización de cursos y talleres sobre filosofía del yoga, alineación y estructura corporal, técnicas de respiración, meditaciones guiadas y terapias de hielo. Con la llegada de la primavera, preparan eventos especiales como la tradicional “Ceremonia de los 108 Saludos al Sol”, un ritual simbólico para cerrar e iniciar ciclos, así como celebraciones de cumpleaños y de fin e inicio de año.
Para Castillejos, el estudio también representa una oportunidad de impulsar la práctica del yoga en una ciudad donde, considera, aún es bajo el porcentaje de personas que lo practican. Uno de sus principales objetivos es formar una comunidad con afinidad energética y compromiso con el bienestar integral.
El espacio contará, además, con una tienda-boutique que ofrecerá artículos especializados, entre ellos tapetes de la marca Temploo, diseñados para adaptarse a distintos tipos de práctica.
Convencida de la ubicación estratégica y del creciente interés por el yoga, Brenda Castillejos asegura que el proyecto tiene bases sólidas. Pero más allá del éxito comercial, insiste, la esencia de Asana Yoga Studio está en brindar un refugio donde las personas puedan encontrar equilibrio, calma y una mejor versión de sí mismas.