La música coral, las tradiciones huastecas y la cosmovisión mexicana sobre la muerte convergen en Réquiem Huasteco, la nueva obra del compositor potosino Homar Sánchez, una pieza creada especialmente para el coro Vuela Alto que propone un recorrido sonoro entre el pasado, el presente y el futuro a través de la identidad cultural de la Huasteca.
Desde niño, Sánchez estuvo ligado al canto gracias a la influencia de su familia y a su participación en distintos coros. Con el paso de los años, ese camino lo llevó a la dirección coral, la composición y finalmente a desarrollar proyectos que exploran la música tradicional mexicana desde el formato de concierto.
Réquiem Huasteco está escrito en cuatro lenguas: náhuatl, tének, latín y español. La obra toma como base la estructura tradicional del réquiem católico, pero la transforma mediante elementos inspirados en el Xantolo, los huapangos y la música huasteca. Para el compositor, la intención fue retratar la diversidad cultural de la región y la manera en que distintas tradiciones entienden la muerte como un proceso ligado a la memoria, la fiesta y el tránsito espiritual.
La relación personal de Sánchez con la Huasteca también atraviesa la obra. Su madre y su abuela son originarias de Ciudad Valles, y gran parte de su vida estuvo marcada por la convivencia con la cultura huasteca, sus sonidos y festividades.
El proyecto surgió después del éxito de Chantolo, una pieza coral previa que obtuvo reconocimiento internacional al ganar su categoría en los Juegos Mundiales de Coros en Bélgica, convirtiéndose en el primer coro mexicano en lograrlo.
Durante el proceso de composición, el músico enfrentó experiencias personales que influyeron profundamente en la obra, entre ellas la muerte de su abuela y de uno de sus maestros, así como el nacimiento de un sobrino. Esa cercanía simultánea con la vida y la muerte terminó convirtiéndose en el eje emocional del réquiem.
Para Sánchez, uno de los objetivos principales es demostrar que la música huasteca puede ocupar escenarios de concierto y dialogar con formatos sinfónicos y corales sin perder su esencia.
“La música huasteca es música de gran nivel”, afirma. “Tenemos una riqueza enorme y necesitamos voltear a verla, trabajarla y convertirla también en parte de nuestra herencia musical contemporánea”.
