
Tamasopo, S.L.P.- Gran indignación causó entre los habitantes del municipio de Tamasopo, en particular los del ejido Tambaca, además de ambientalistas y amantes de la naturaleza, la noticia de que un venado cola blanca que corría, asustado, por las calles del ejido Tambaca, fue asesinado a balazos, amarrado y expuesto en fotografías en redes sociales, todo esto con la complicidad del departamento de Ecología del municipio, SEGAM y SEMARNAT, que han anunciado que no investigarán el hecho.
Fue la tarde del domingo 2 de junio cuando el venado, al parecer un macho, se vio corriendo por las calles del ejido tambaca, los habitantes del municipio se sorprendieron pues hace muchos, pero muchos años que dejó de haber venados en la zona, todos fueron cazados y extintos, al menos en esa región.
Con tristeza, rabia e impotencia se dieron cuenta que el venado fue asesinado por un cazador furtivo de nombre Servando R. vecino de Tambaca, que lo mismo captura aves silvestres en peligro de extinción que da muerte a mamíferos, nomás por el puro gusto de matarlos.
En México la época de caza de venados es entre el primer viernes de diciembre de cada año y el cuarto domingo de febrero del año siguiente, por lo que haber matado al vendado en Tambaca representaría un crimen ecológico que debe ser castigado conforme a la Ley, sin embargo el departamento de Ecología de Tamasopo, sirve para nada y para nada.
Margarita Arredondo, directora de Ecología de Tamasopo, cobra una jugosa cantidad de dinero cada semana, sin embargo no desquita su salario, pues no mueve ni un dedo a fin de preservar las bellezas naturales del municipio.
Respecto de la muerte del venado, la funcionaria sólo declaró “que triste”, evitando iniciar una investigación, con el pretexto de que el departamento a su cargo carece de reglamento.
La Secretaría de Ecología del Estado, que dirige Yvette Salazar, tampoco se ha pronunciado al respecto aunque como es su costumbre, dejará pasar el crimen ecológico, como lo hizo con la amenaza a los bosques de niebla de Xilitla, a la Sierra de Álvarez, a la Sierra de San Miguelito, y en muchos otros lugares que debieron ser protegidos y ella simplemente se ocultó.
Por su parte la SEMARNAT y PROFEPA, tampoco se ha pronunciado al respecto. La vida silvestre de México está en grave peligro y parece que a nadie le importa, las autoridades dejan que los atentados ecológicos ocurran y no sean castigados.