Los casos de acoso y hostigamiento, además de otros delitos se han incrementado notablemente al interior del Parque Tangamanga, situación que se atribuye a la falta de vigilancia y al evidente abandono que enfrenta este espacio público, bajo la administración de su director Joaquín García Martínez, conocido como El Charro.
Son muchas las denuncias que coinciden en que el parque, considerado por años uno de los principales pulmones y puntos de convivencia de la capital potosina, ha dejado de contar con presencia suficiente de personal de seguridad, lo que ha propiciado que algunas áreas se conviertan en punto de reunión para personas señaladas como acosadoras y con conductas depravadas. Esta problemática, advierten, afecta por igual a hombres y mujeres, aunque los principales blancos suelen ser jóvenes que acuden a realizar actividad física.
El caso más reciente, denunciado por la propia víctima, es el de un joven que fue hostigado durante un largo rato cuando intentaba ejercitarse. De acuerdo con el relato, el acosador lo siguió insistentemente en varios tramos, generando una situación de temor e incomodidad. El presunto responsable fue descrito como un hombre de aproximadamente 50 años de edad, quien se desplazaba a bordo de una camioneta color rojo. La persecución cesó únicamente cuando el sujeto fue confrontado de manera directa y, al sentirse descubierto, desistió de sus perversas intenciones.
Usuarios del parque señalan que este tipo de episodios ya no son aislados y que el deterioro en la vigilancia ha abierto la puerta a otros delitos. Consideran que el Parque Tangamanga atraviesa una crisis derivada del descuido generalizado y la falta de acciones preventivas, por lo que urgieron a la dirección del recinto y a las autoridades estatales a reforzar la seguridad, rehabilitar áreas abandonadas y garantizar que este espacio público vuelva a ser un lugar seguro para la recreación y el deporte.
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