No hay forma elegante de decirlo; la renuncia de la alcaldesa de León, Guanajuato, Alejandra Gutiérrez Campos, a su militancia en el Partido Acción Nacional (PAN) es un golpe directo al corazón de dicho instituto político. No es una renuncia más, ni una diferencia interna cualquiera. Es la salida de la alcaldesa de un municipio considerado por mucho tiempo como joya histórica del panismo, un bastión que durante años fue sinónimo de estabilidad electoral, pero ahora, ante el resquebrajamiento de la plaza, es claro que lo que está en juego ya no es el cargo, sino la viabilidad entera del proyecto.
Perder a su alcaldesa, y más en esas condiciones, no es una anécdota, es una advertencia. Algo se rompió y el tema es claro; Gutiérrez Campos advirtió que el partido ya no es aquel con el que simpatizó durante 20 años, ya no abandera las causas sociales, ya traicionó sus ideales. Las declaraciones no pueden minimizarse ante ninguna circunstancia.
A nivel nacional, el problema es profundo. Las acusaciones de traición ya no pueden silenciarse fácilmente, se han convertido en un eco constante entre militantes que se sienten desplazados, ignorados o, en el mejor de los casos, administrados como piezas prescindibles. El discurso de oposición firme se diluye en medio de toda esta desconfianza.
Ahí es donde aparece la figura de Jorge Romero Herrera. Y conviene hacer una evaluación de su trabajo. Frente a su antecesor, Marko Cortés, su liderazgo se ve chiquito. No ha logrado articular una respuesta clara ante la crisis, ni mucho menos ordenar a un partido que hoy parece más ocupado en resolver sus pleitos internos que en construir una alternativa política creíble. Administrar un partido en turbulencia no es sencillo, pero ignorar la tormenta tampoco suele ser la mejor estrategia.
¡En fin! Si el panorama nacional es complejo, el capítulo de San Luis Potosí no se queda atrás. La dirigencia estatal encabezada por Verónica Rodríguez Hernández ha optado por una curiosa forma de conducción; minimizar las crisis hasta que parezcan normales. Desbandadas, pérdida de figuras, debilitamiento territorial. Todo parece diluirse en un discurso que insiste en que no pasa nada, aunque pase todo.
En el camino, el PAN potosino ha perdido diputados, alcaldes y, quizá lo más grave, capacidad de renovación. No hay nuevos cuadros, no hay expansión del padrón, no hay señales de reconstrucción. Hay, en cambio, una especie de apuesta silenciosa con la que se confía que el peso político de Enrique Galindo Ceballos (si es que llega a ser su candidato) alcance para sostener lo que el partido no ha sabido fortalecer.
Y sí, Galindo tiene capital político, presencia y estructura, pero convertirlo en tabla de salvación también implica un riesgo; que el partido termine siendo carga en lugar de plataforma. Ningún proyecto sólido debería depender de un solo nombre, por más competitivo que sea.
Con estos antecedentes, lo que viene no parece particularmente alentador. Si el PAN no corrige el rumbo, si no recompone su vida interna, redefine liderazgos y reconstruye confianza, las renuncias podrían dejar de ser excepciones para convertirse en tendencia. Y entonces sí, no se tratará sólo de perder bastiones, sino de quedarse sin territorio político.
Al final, los partidos no se derrumban de un día para otro. Se desgastan lentamente hasta que un día, simplemente, dejan de ser indispensables. Eso debería tenerlo muy claro Morena, porque va por el mismo rumbo.
Cavilaciones:
Primera: El exgobernador Juan Manuel Carreras se dejó ver en un evento cultural en la Ciudad de México, acompañado por Santiago Nieto, extitular de la UIF que aspira a la gubernatura de Querétaro. Carreras ha sido uno de los peores gobernadores que ha tenido San Luis Potosí, superó a su antecesor, Fernando Toranzo Fernández, ambos saquearon las arcas estatales sin consecuencia alguna. Pero hay un Dios que todo lo ve ¡Miau!
Segunda: En Matehuala, comienzan a saltar del barco verde algunas ratillas menores como el regidor Ramoncito Sánchez. Se puso celoso el exregidor porque Franco Coronado, como delegado de la Secretaría de Desarrollo Social, es el que reparte despensas y otros beneficios. Ramoncito, que no consigue votos ni en la cuadra donde vive, se va a Movimiento Ciudadano en busca de la candidatura a la alcaldía de la Perla del Altiplano. Dirían las abuelas: Mucho ayuda el que no estorba.
Tercera: El complejo deportivo La Loma está en venta. Las ofertas se reciben en las oficinas del magnate inmobiliario Carlos López Medina.