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[VIDEO] Abandono y maltrato animal: una crisis que crece en San Luis Potosí

Existirían alrededor de 400 mil perros en estado de abandono

Por las calles de San Luis Potosí sobreviven miles de perros y gatos entre hambre, enfermedades, atropellamientos y violencia. Para rescatistas y especialistas en bienestar animal, el abandono ya no puede entenderse únicamente como un problema de mascotas sin hogar, sino como una crisis social y de salud pública que refleja el deterioro en la relación entre las personas y los animales.

“Para mí el maltrato es diario de cualquier perro o gato que esté en la calle. Está en un continuo maltrato”, afirma Margarita Pizzuto, creadora de la Estancia para el Perro Abandonado Santa Martha, quien desde hace años trabaja en el rescate y atención de animales en situación extrema.

De acuerdo con asociaciones y activistas, en San Luis Potosí existirían alrededor de 400 mil perros en estado de abandono, muchos de ellos expuestos a desnutrición, enfermedades zoonóticas y agresiones constantes. Pizzuto advierte que el problema ha crecido debido a la falta de esterilización, vacunación y educación sobre tenencia responsable.

Los casos de crueldad, señala, son constantes. Animales golpeados, incendiados, mutilados o abandonados en condiciones severas forman parte de una realidad cotidiana para quienes trabajan en refugios y asociaciones protectoras.

“Vivimos en una sociedad muy enferma”, expresa al describir la violencia que enfrentan los animales y cómo esta muchas veces refleja otras problemáticas sociales. Para ella, el abandono también constituye una forma de maltrato, pues un animal doméstico depende completamente del cuidado humano para sobrevivir.

Especialistas explican que el problema se agrava por la reproducción descontrolada. Una sola pareja de perros puede derivar, en pocos años, en miles de animales debido a la rapidez con la que se reproducen y a la falta de campañas masivas de esterilización.

Aunque gran parte de los perros callejeros no sobrevive por mucho tiempo —su esperanza de vida ronda apenas los dos años—, quienes logran hacerlo enfrentan condiciones extremas de hambre, enfermedades, ataques y abandono permanente.

La solución no puede recaer únicamente en refugios o rescatistas independientes, sino en un trabajo conjunto entre sociedad y autoridades. Es urgente fortalecer campañas de educación, vacunación y esterilización, además de difundir las leyes de protección animal para que la población conozca qué constituye maltrato y cómo denunciarlo.

En los últimos años también han aumentado los casos relacionados con hacinamiento de animales en domicilios particulares, situaciones donde personas acumulan decenas de mascotas creyendo ayudarlas, pero terminan generando condiciones insalubres y de sufrimiento.

Pese a ello, asociaciones y veterinarios continúan impulsando proyectos de rescate y control poblacional, muchas veces con recursos limitados. Algunos incluso desarrollan programas de captura, esterilización y retorno en zonas con alta presencia de perros callejeros.

Todos formamos parte de un mismo ecosistema. Mientras no exista respeto y responsabilidad, el sufrimiento animal seguirá creciendo.

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