El inicio del puente vacacional por el Día del Trabajo ha dejado una imagen desoladora para los cientos de turistas que arribaron a la Huasteca Potosina: la emblemática Cascada de Tamul ha desaparecido por crisis hídrica en Aquismón.
Lo que debería ser una imponente caída de agua de 105 metros de altura es hoy una pared de roca seca, una postal que golpea directamente las expectativas de los visitantes y el prestigio del turismo en la Zona Huasteca.
A pesar de que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) ordenó recientemente la suspensión de riegos agrícolas en la cuenca del Río Gallinas, el cierre de compuertas para intentar rescatar el río ha rendido nulos frutos hasta el momento.
Las autoridades han emitido boletines con buenas intenciones, pero el cauce sigue vacío. La realidad en el sitio evidencia que las acciones institucionales han llegado tarde o han sido insuficientes para revertir el daño acumulado.
Esta situación ha generado una profunda preocupación entre los prestadores de servicios turísticos y los habitantes locales, quienes ven como su principal motor económico como la Cascada se seca frente a sus ojos sin que la situación pueda cambiar de un día a otro.