El sistema de transporte público urbano en la capital potosina enfrenta una severa crisis operativa y financiera que se traduce directamente en un servicio «pésimo» para los usuarios, así lo reconoció Margarito Terán, representante del gremio transportista en San Luis Potosí.
El reconocido permisionario admitió que factores como las lluvias recientes, el deterioro vial y la proliferación de baches han terminado por distorsionar por completo las frecuencias de las rutas, provocando retrasos desesperantes para la población, sin embargo, enfatizó que el problema de fondo es estructural, acusando una histórica falta de políticas públicas efectivas en materia de movilidad por parte de las autoridades locales.
“Las frecuencias se empiezan a distorsionar y el paso de los camiones se vuelve más tardado… Nuestro servicio no es malo, es pésimo”, declaró Margarito Terán.
A la alarmante baja calidad del servicio se le suma un parque vehicular diezmado y una profunda crisis laboral. De las mil 200 unidades autorizadas para operar en la ciudad, actualmente, solo circulan cerca de 800 debido a los altos costos operativos. “El diésel subió cinco pesos por litro y eso nos genera pérdidas enormes”, sostuvo.
Finalmente, Margarito Terán informó que el sector padece un déficit del 40% en su plantilla de choferes; una escasez derivada de las jornadas laborales infrahumanas, los bajos salarios y las excesivas trabas administrativas para obtener certificaciones.“Ya no quieren jornadas infrahumanas; quieren vida familiar y social”, afirmó.