La República Democrática del Congo enfrenta una crisis sanitaria por un brote de ébola declarado a mediados de mayo, el cual registra mil 307 contagios confirmados y 377 víctimas mortales en territorio nacional. El Instituto Nacional de Salud Pública mantiene bajo aislamiento hospitalario a 615 pacientes, mientras reporta la recuperación de 180 personas. Actualmente, los equipos de salud logran el seguimiento del 81.3% de los contactos, una acción que consideran fundamental para frenar la transmisión del virus.
La enfermedad impacta principalmente a la provincia de Ituri, donde las autoridades identifican contagios en 23 zonas de salud. El virus también afecta a las regiones de Kivu Norte y Kivu Sur, provincias que experimentan complicaciones adicionales de seguridad pública por los constantes ataques y la presencia del grupo rebelde M23. Asimismo, la crisis sanitaria adquirió una dimensión regional tras confirmarse 19 casos positivos y dos fallecimientos en la vecina Uganda, situación por la cual la Organización Mundial de la Salud califica el escenario como una emergencia de salud pública de interés internacional.
El presidente Félix Tshisekedi reaccionó ante la magnitud de la epidemia con la aprobación de un plan de respuesta inmediata que cuenta con un fondo de 319 millones de dólares. Estos recursos económicos reforzarán de manera directa las labores de contención médica y la infraestructura hospitalaria en las zonas afectadas. Finalmente, el mandatario solicitó a los ciudadanos el cumplimiento estricto de los protocolos de higiene, el reporte inmediato de síntomas sospechosos y el rechazo a los rumores falsos para garantizar la efectividad de las medidas de control.