Aunque durante años se pensó que hablarle a las plantas era solo una costumbre curiosa, distintas investigaciones científicas han encontrado que las plantas sí pueden reaccionar a estímulos sonoros y a señales provenientes de su entorno.
Especialistas señalan que las plantas son capaces de percibir vibraciones, cambios químicos e incluso señales acústicas emitidas por otros organismos, lo que les permite responder a amenazas, cambios ambientales y procesos de crecimiento.

Algunos estudios han sugerido que ciertos sonidos o vibraciones podrían estimular procesos biológicos relacionados con el desarrollo saludable de las plantas, aunque los científicos aclaran que no se trata de que “entiendan” palabras o emociones humanas como lo haría una persona.
La explicación más aceptada apunta a que el sonido de la voz genera pequeñas vibraciones que pueden influir en el movimiento celular y en algunos mecanismos internos de las plantas, además de que quienes les hablan suelen dedicarles más tiempo de cuidado, observación y atención.
Investigaciones recientes también han demostrado que las plantas pueden comunicarse entre sí mediante señales químicas, eléctricas y sonoras, enviando alertas sobre estrés, falta de agua o presencia de depredadores.
Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, la ciencia continúa explorando cómo las plantas perciben el mundo que las rodea, en un campo de estudio que ha cambiado la manera en que entendemos la vida vegetal.