La Secretaría de Salud de la Ciudad de México advirtió que el consumo de alimentos enlatados con abolladuras representa un riesgo sanitario, debido a la posible contaminación por bacterias que pueden desarrollarse cuando se daña el envase. La dependencia señaló que las latas infladas, oxidadas o con fugas deben desecharse y no consumirse.
De acuerdo con autoridades sanitarias, una abolladura profunda puede romper el sello hermético del envase y permitir la entrada de microorganismos como Clostridium botulinum, responsable del botulismo. Esta enfermedad, aunque poco frecuente, afecta el sistema nervioso y puede provocar parálisis.
El Instituto Mexicano del Seguro Social informó que los síntomas pueden aparecer de forma repentina e incluyen boca seca, visión doble, caída de los párpados, dificultad para enfocar, así como náuseas, vómito, dolor abdominal y diarrea. También se presentan complicaciones para hablar y tragar alimentos.
Especialistas en nutrición y seguridad alimentaria recomiendan evitar la compra de latas dañadas y revisar el contenido antes de consumirlo. Entre las señales de alerta se encuentran la expulsión de líquido o espuma al abrir el envase, la presencia de residuos espumosos, así como cambios en el color, olor o textura de los alimentos.
En caso de que una lata se abolle accidentalmente en casa, se sugiere abrirla y consumir su contenido en el corto plazo, siempre que no presente signos de descomposición. Las autoridades reiteraron la importancia de verificar el estado de los productos enlatados para prevenir riesgos a la salud.
