En México, el aumento en la esperanza de vida no se ha traducido en una mejor calidad de salud, ya que una parte importante de la población pasa varios años viviendo con enfermedades o discapacidades antes de morir.
De acuerdo con estudios de la UNAM, en las últimas décadas los mexicanos han logrado vivir más tiempo; sin embargo, ese incremento no ha ido acompañado de mejores condiciones de bienestar, lo que revela una brecha entre longevidad y salud.
Especialistas señalan que muchas personas llegan a la vejez con padecimientos crónicos como diabetes, enfermedades cardiovasculares o limitaciones físicas, lo que implica vivir una etapa prolongada con deterioro en su calidad de vida.
Datos del análisis indican que, en promedio, las mujeres pueden pasar hasta 11.8 años con problemas de salud, mientras que los hombres alrededor de 8.8 años en condiciones similares dentro de su esperanza de vida.
Además, persisten desigualdades importantes según la región, el acceso a servicios médicos y las condiciones sociales, lo que impacta directamente en cómo se vive esa última etapa de la vida.
Este panorama plantea un reto para el sistema de salud en México: no solo aumentar los años de vida, sino garantizar que estos se vivan en mejores condiciones.
