La rutina matutina en la Avenida Pennsylvania se vio interrumpida por un suceso que combina la logística de máxima seguridad con los gustos culinarios más famosos del mandatario. El presidente Donald Trump volvió a ser tendencia tras solicitar un pedido a domicilio de la cadena McDonald’s, recibiendo él mismo la entrega en las puertas de la residencia presidencial.
Todo comenzó cuando una repartidora de una conocida plataforma digital, cuya identidad se ha mantenido en reserva por motivos de seguridad, recibió una notificación para una entrega en una de las direcciones más vigiladas del mundo. Al llegar al puesto de control perimetral, la joven fue escoltada por el Servicio Secreto hasta un punto de acceso directo donde, para su total asombro, el propio Presidente la esperaba para recoger las bolsas.
«Pensé que se las entregaría a un asistente o a un guardia, pero cuando vi al Presidente caminando hacia mí, casi no podía hablar», relató la trabajadora a medios locales tras finalizar su jornada.
Más allá de la anécdota del encuentro, lo que ha encendido las redes sociales fue el gesto final del mandatario. Según fuentes cercanas, tras un breve intercambio de palabras y agradecerle por el servicio, el Presidente le otorgó una propina excepcional que, según trascendió, supera con creces el valor total del pedido de hamburguesas y papas fritas.
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