Lo que debía ser el inicio de unas vacaciones se transformó en una pesadilla durante la madrugada del pasado jueves 9 de abril, luego de que un grupo de viajeros que partió de la capital potosina con destino a Mazatlán fue víctima de un violento ataque en el tramo carretero San Luis Potosí–Salinas.
Sujetos desconocidos interceptaron el autobús y comenzaron a lanzar piedras de gran tamaño contra la unidad, provocando el estallido de cristales y desatando el caos entre las familias que, en medio del pánico, se refugiaron bajo los asientos para protegerse de los proyectiles y las esquirlas.
La tragedia no escaló gracias a la rápida reacción del conductor, quien, en una decisión crucial, decidió no detener la marcha y aceleró para escapar de la zona de peligro. Tras lograr salir del radio de alcance de los agresores, el chofer se refugió en una gasolinera cercana para solicitar auxilio.
Aunque no se reportaron víctimas mortales ni heridos de gravedad, los pasajeros presentaron lesiones menores por los vidrios rotos y severas crisis nerviosas tras vivir minutos de auténtico terror en la oscuridad de la carretera.
Pese a la gravedad del incidente, los afectados tuvieron que esperar cerca de cuatro horas para ser trasbordados a otra unidad que finalmente los trasladara a su destino en Sinaloa.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido ningún comunicado oficial ni se reportan personas detenidas por estos hechos.