El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, calificó este jueves 9 de abril como «ilegal» la posibilidad de imponer un peaje o control de paso en el Estrecho de Ormuz. El diplomático subrayó que cualquier intento por obstaculizar o cobrar por el tránsito en este corredor estratégico violaría el derecho internacional y el principio de libertad de navegación en aguas internacionales, al cual definió como un bien común de la humanidad.
La postura de Francia surge en un contexto de alta inestabilidad, a pesar del reciente acuerdo de alto el fuego de dos semanas pactado entre Estados Unidos e Irán. Barrot enfatizó que su país no aceptará iniciativas que busquen gravar a los buques que atraviesan la zona, señalando que la libre circulación es fundamental para el comercio global, especialmente en una vía por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.
Ante la persistente tensión y los riesgos que aún asumen operadores y aseguradoras, el gobierno francés propuso la creación de un marco de seguridad reforzado. Esta iniciativa contempla una misión internacional defensiva que incluiría sistemas de escolta similares a los implementados en el Mar Rojo. Según el ministro, los mandos militares franceses ya ultiman los preparativos con países voluntarios para establecer estas medidas una vez que se consolide el cese de hostilidades.
Pese a las expectativas de apertura tras la tregua, el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz se mantiene bajo mínimos históricos. Datos de la empresa de análisis Kpler revelan que el miércoles solo transitaron cinco buques graneleros, cifra que contrasta con el promedio de 120 a 140 embarcaciones diarias que cruzaban la zona antes del conflicto. Esta parálisis mantiene en vilo a los mercados internacionales y sostiene la presión sobre los precios globales del crudo y otros suministros básicos.
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