Hay movimientos que no buscan llamar tanto la atención en el escenario político, pero terminan marcando tendencia. Así, las recientes señales de Alejandro Moreno Cárdenas no encajan en la lógica de la confrontación tradicional, sino en algo más sutil; una aproximación calculada hacia el grupo político que hoy concentra poder real en la entidad, representado, con matices y reservas, por la senadora Ruth González Silva.
Lo interesante no es el gesto en sí, sino el contexto que lo vuelve necesario. El PRI, que durante décadas fue sinónimo de control político, hoy se mueve en una dinámica distinta; la de adaptarse para no desaparecer del mapa competitivo. En ese escenario, reconocer, aunque sea de forma implícita, la hegemonía del Partido Verde en San Luis Potosí no es un acto de cortesía, sino de realismo político.
Y ahí aparece la figura de Ruth González, quien no sólo encarna una posible candidatura fuerte rumbo a 2027, sino que también representa la continuidad de un proyecto político con estructura, narrativa y respaldo institucional. Su reacción ante los guiños priístas ha sido, hasta ahora, medida, no hay rechazo, pero tampoco entusiasmo desbordado. Escucha, evalúa y administra los tiempos. Se deja querer, sí, pero sin perder de vista que, en este juego, la prisa suele ser mala consejera, sobre todo para quien lleva ventaja.
El comportamiento de Alito, por su parte, tiene más de pragmatismo que de convicción. Sus acercamientos no parecen responder a una afinidad ideológica que sería difícil de sostener, sino a una lectura fría del tablero, pues si el Verde gobierna y tiene posibilidades reales de retener el poder, lo sensato es no confrontarlo innecesariamente. Mejor tender puentes, aunque estos se construyan con materiales reciclados de viejas rivalidades.
Reducir esta dinámica a un simple intento de acercamiento sería quedarse corto. Hay un factor que complejiza y vuelve más interesante el escenario: el gobernador Ricardo Gallardo Cardona. La relación entre Gallardo y Moreno Cárdenas no es circunstancial; viene de tiempo atrás, de su convivencia en el ámbito legislativo, donde forjaron una cercanía que hoy podría estar rindiendo dividendos políticos.
En ese sentido, no resulta descabellado pensar que estos coqueteos no son espontáneos, sino parte de una coreografía más amplia. Hay versiones que apuntan a que el propio Gallardo habría jugado un papel importante en la reconciliación entre Alito y el alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos. De ser cierto, estaríamos frente a un entramado político que trasciende los partidos y se instala en un terreno más complejo; el de los acuerdos funcionales.
Ese posible entendimiento abriría un escenario poco convencional, pero perfectamente viable en la política mexicana; un bloque donde las diferencias ideológicas se diluyen en favor de objetivos comunes, principalmente la estabilidad del poder y la competitividad electoral. No sería la primera vez, ni probablemente la última.
Por ahora, lo que se observa es una serie de movimientos contenidos, mensajes indirectos y sonrisas medidas. Nadie dice demasiado, pero todos parecen entender lo que está en juego. El PRI tantea el terreno, el Verde administra su ventaja y, en medio, figuras como Ruth González capitalizan cada gesto sin comprometerse de más.
Quizá todavía es temprano para hablar de alianzas formales, pero no para reconocer que algo se está reconfigurando. En política, las decisiones importantes rara vez comienzan con anuncios, sino que suelen empezar, como ahora, con discretos, aunque muy reveladores, coqueteos.
Cavilaciones:
Primera: Según el reporte de inflación del INEGI, correspondiente al mes de marzo, frutas y verduras reportaron una inflación del 21 por ciento, peeero este felino, que hace su mandado, encontró que el precio del jitomate, pepino y limones subió hasta un 40 por ciento y en algunos casos hasta el cien por ciento. El campo sufrió con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador un duro golpe; quitó los precios de garantía, los seguros y canceló los créditos. Con Claudia Sheinbaum, la aplicación de aranceles y la falta de apoyos se recrudeció, así que cada vez veremos más altos los precios de estos productos tan buenos para la vida y tan menospreciados por los políticos de la cuatroté.
Segunda: El arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe será administrador apostólico de la Diócesis de Matehuala. Don Jorge es un hombre de gran capacidad y tiene la experiencia de haber manejado, al mismo tiempo la Diócesis de San Juan de los Lagos y la Arquidiócesis de San Luis Potosí. En los altos círculos de la Conferencia del Episcopado Mexicano se le ve anca de cardenal. Que conste que yo sólo confieso lo que se dice en los corrillos de la jerarquía católica ¡Miau!
Tercera: El fracking va. Las exploraciones en busca de gas comenzarán por la Huasteca Potosina. Hay una gran oposición al uso de esa técnica, pero los grupos que defienden el medio ambiente desconocen que el fracking ya no existe, que ahora se llama «extracción de gas no convencional» y que no es lo mismo, porque así lo dice el régimen. Vamos a ver si sobreviven los opositores.