Ciudad Valles, S.L.P.– No fue una marcha cualquiera. Fue el peso del dolor caminando por las calles, fue el nombre de Gabriel repitiéndose entre consignas, fue la exigencia clara de una familia que no quiere —ni va a permitir— que su caso quede en el olvido.
La mañana de este miércoles, desde las 8:30 horas, familiares, amigos y ciudadanos se concentraron en la plaza principal de Ciudad Valles. Desde ahí partieron rumbo a la Cuarta Delegación de la Fiscalía, avanzando entre miradas, silencios y voces que exigían una sola cosa: justicia para Gabriel García Balleza, el enfermero asesinado el pasado 25 de marzo.
Durante el recorrido no estuvieron solos. A la movilización se sumaron representantes de distintas instancias. Entre ellos, Herón Bulos, en representación de la Secretaría General de Gobierno, acompañado por personal de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), quienes caminaron junto a la familia y reiteraron el respaldo del Gobierno del Estado.
Ahí mismo, se les informó que serían recibidos por la titular de la Cuarta Delegación de la Fiscalía, con el objetivo de darles a conocer de manera directa los avances en la investigación y la etapa en la que se encuentra el caso. Una promesa que, para la familia, no borra el dolor, pero sí abre una puerta a la esperanza.
También estuvo presente Edgardo Gasca, titular de la Segunda Visitaduría de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quien dejó claro que la manifestación forma parte del legítimo derecho ciudadano y que su presencia tiene un objetivo puntual: vigilar que se respeten los derechos de la familia y escuchar cualquier inquietud que surja en el proceso.
Entre los asistentes destacó la voz de Guillermo Vargas, director de Diversidad Social del Ayuntamiento de Ciudad Valles, quien puso sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: Gabriel pertenecía a la comunidad LGBTIQ+. “Se está por esclarecer si fue un crimen de odio o un atraco, pero lo que sí es claro es que era un gran líder en el IMSS, una persona muy querida”, expresó.
Añadió que como autoridad les corresponde acompañar a la familia, pero también alzar la voz ante una realidad que persiste: “Estos casos nos recuerdan que todavía existe odio, que hay homofobia, y que tenemos que trabajar para que no se repitan”.
Sus palabras no pasaron desapercibidas. En una ciudad que él mismo describió como “buena, pero conservadora”, el señalamiento dejó eco entre los asistentes.
Sin embargo, el momento más fuerte llegó desde el corazón de la familia. Con voz firme, pero marcada por la pérdida, Edgar García Balleza, hermano de Gabriel, pidió respeto y prudencia, pero también claridad.
Dijo que les preocupa que el caso no se esclarezca, que el tiempo juegue en contra, pero que aún confían en que las autoridades harán su trabajo. Agradeció el acompañamiento y dejó claro que no se quedarán de brazos cruzados: seguirán atentos, vigilantes, esperando respuestas.
La marcha terminó, pero no así la exigencia.
En Ciudad Valles, el nombre de Gabriel ya no es solo el de una víctima. Es un reclamo vivo. Es una herida abierta. Y es, sobre todo, una historia que su familia no está dispuesta a dejar en silencio.
Seguiremos informando.