
La renuncia de Fernando Chávez Méndez a la Secretaría General del Ayuntamiento de San Luis Potosí, que encabeza Enrique Galindo Ceballos, difícilmente puede leerse como un hecho aislado o, mucho menos, como un arrebato motivado por un asunto sin relevancia.
La versión que circuló, esa que habla de una solicitud de boletos para el concierto de Miguel Bosé en el arranque del Festival San Luis en Primavera, resulta, por decirlo menos, pintoresca, casi anecdótica, aunque demasiado pequeña para explicar la salida de un operador político con décadas de experiencia. Reducirlo a eso sería tanto como creer que las crisis políticas se desatan por caprichos personales. No. Las rupturas, cuando son reales, se incuban con tiempo.
El regreso de Chávez al primer círculo del gobierno municipal nunca terminó de cuajar. Si bien en su primera etapa como secretario general fue una pieza estratégica, en esta segunda oportunidad la sincronía con el equipo cercano del alcalde simplemente no apareció. Y en política, la falta de ritmo se paga caro. Más aún cuando, alrededor, hay otros actores que sí logran construir cercanía, influencia y, sobre todo, confianza. Al final, de eso se trata, de voluntad política. Y todo indica que Chávez no logró recuperarla.
A esto se suma un elemento que rara vez se dice en voz alta, pero que pesa; la presión. No sólo la que implica el cargo, sino la que viene de fuera y de atrás. Mientras despachaba como secretario general, también operaba, según diversas versiones, un esquema paralelo de medición de liderazgos con miras a 2027, además de participar en ejercicios prospectivos sobre el futuro político del propio Galindo. Una doble agenda que, en cualquier escenario, implica desgaste.
Y como si no fuera suficiente, sobre su figura gravitaba de manera constante el fantasma de posibles consecuencias legales, incluida una supuesta orden de aprehensión derivada de su paso en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de San Luis Potosí durante el gobierno de Juan Manuel Carreras López. Un ruido persistente que, aunque no siempre se materializa, termina por erosionar.
Chávez no es un improvisado. Su historia política lo vincula con al menos tres gobernadores: Fernando Silva Nieto, Fernando Toranzo Fernández y el propio Carreras. Con cada uno construyó relaciones distintas, basadas tanto en la operación política como en afinidades personales, unas más públicas que otras. Supo moverse, adaptarse y, sobre todo, sobrevivir. Por eso sorprende menos su salida que la forma en que se intenta explicar.
Atribuir la renuncia a un desencuentro por boletos VIP no sólo es simplista, sino casi una cortesía narrativa para evitar entrar al fondo del asunto, el cual, como suele ocurrir, es más complejo; desgaste interno, pérdida de influencia, tensiones acumuladas y, quizá, una lectura distinta del momento político.
También hay un componente personal. Las trayectorias largas no sólo se construyen con aciertos, también con cargas. Y a veces, lo que desde fuera parece una decisión abrupta, en realidad es el resultado de un proceso más íntimo, menos visible, pero igual de determinante.
Al final, la política tiene estas ironías; los episodios más serios suelen explicarse con las versiones más ligeras. Como si bastara una historia de boletos para cerrar un capítulo que, en realidad, llevaba tiempo escribiéndose.
Lo cierto es que nadie abandona una posición de poder por un detalle menor. Y quien lo crea, probablemente también crea que, en política, las coincidencias existen.
La calma, en estos casos, no está en la anécdota. Está en entender que las salidas, como las llegadas, siempre tienen más de una lectura. Y que, en el fondo, los boletos nunca fueron el tema.
Cavilaciones:
Primera: Los parajes turísticos de la Huasteca Potosina lucen a reventar al iniciar las vacaciones de Semana Santa. Será una buena temporada para el sector. Este felino ya tiene listo su salvavidas para lanzarse en los rápidos de las cascadas de Micos en Valles ¡Miau!
Segunda: Los sanjuaneros, peregrinos que caminan de San Luis Potosí hasta San Juan de los lagos para pagar favores que les hizo la Virgen, fueron víctimas de la delincuencia en su primer día de caminata. La fe es más grande que el CJNG, los hechos no amedrentaron a los caminantes que llegan a su destino, la Catedral de San Juan de los Lagos.
Tercera: La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que hará una campaña para que la gente en México vuelva a comer frijoles porque, dice la científica, si se combinan con arroz y maíz, son mejor proteína que la carne. No es una profecía, es el aviso de la crisis alimentaria que viene. Que nadie se diga sorprendido cuando llegue la escasez.