En política, como en muchos rubros de la vida, irse nunca es irse del todo. Y si alguien parece decidido a confirmarlo es José Luis Ruiz Contreras, un perfil que, lejos de diluirse tras dejar el servicio público, parece haber optado por algo más sofisticado; replegarse, reconfigurarse… y volver.
Su paso por la Fiscalía General del Estado no fue espectacular, pero sí eficaz dentro de los márgenes que permite la realidad mexicana. En un contexto donde la procuración de justicia suele ser rehén de inercias, presiones y limitaciones estructurales, Ruiz Contreras hizo algo que no siempre se reconoce; mantuvo la institución operando, sin escándalos mayores y con un cierto orden interno. No es poca cosa en un sistema donde el caos suele ser la regla.
Después vino su etapa en la Secretaría de Seguridad Pública. Y ahí, otra vez, sin estridencias ni discursos grandilocuentes, cumplió con lo esperado. San Luis Potosí no se convirtió en ejemplo nacional, pero tampoco se desbordó y es que, en los tiempos actuales, donde la seguridad se mide más por crisis que por resultados, sostener la estabilidad es, paradójicamente, un logro.
El siguiente paso parecía lógico, el Poder Judicial, pero la política rara vez sigue rutas lógicas. Su intento por convertirse en magistrado durante las inéditas elecciones del 2025, terminó abruptamente, no tanto por falta de méritos, sino, según diversas lecturas, por un exceso de ellos. Creció demasiado, demasiado rápido, y en el radar equivocado. En ese punto, algún actor de mucho peso, uno que se supone que era de su mismo equipo, decidió que no era momento de seguirle abriendo camino. Conviene tener presente que, en política, cuando alguien se convierte en competencia real, las reglas cambian. Lo que siguió fue una jugada conocida: operación silenciosa, resultado inevitable. Más que una derrota, fue una exclusión quirúrgica. Una traición, dicen en mis tejados.
Y ahora, cuando muchos habrían optado por el retiro o la discreción absoluta, Ruiz Contreras aparece como candidato a presidir la Asociación de Abogados. Un movimiento que, visto superficialmente, podría parecer menor. No lo es.
El gremio jurídico en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Es una red de relaciones, intereses y conexiones con el poder público. Controlarlo, o al menos influir en él, implica tener una plataforma desde donde se puede incidir, construir narrativa y, llegado el momento, proyectarse nuevamente.
Aquí es donde la historia adquiere otro matiz, porque este no es un regreso improvisado ni un intento por mantenerse vigente. Es, más bien, una estrategia de reposicionamiento. Cambiar el reflector por la estructura, el cargo por la red, la exposición por la influencia.
La gran pregunta no es si puede ganar la asociación. Probablemente puede. La pregunta es qué sigue después. Yo no me pregunto si quiere liderar a los abogados, me pregunto para qué.
Si algo ha dejado claro José Luis Ruiz Contreras es que entiende los tiempos y eso es mucho más importante que tener prisa. José Luis no está de vuelta. José Luis nunca se fue y está jugando a largo plazo.
Cavilaciones:
Primera: Vale la pena visitar el Altar de Dolores de Palacio de Gobierno. Luce realmente esplendoroso. Este felino le pone un 10 a los creativos y a todas las personas que contribuyeron a su elaboración.
Segunda: Por si a alguien le quedaba duda, el gobernador Ricardo Gallardo confirmó lo que, en Matehuala, es del dominio público, pero nadie puede afirmar sin exponer su vida; al menos cuatro direcciones del Ayuntamiento son posiciones cedidas al crimen organizado. El Cartel del Golfo, que es el que domina desde hace años en la región Altiplano como reconoció el secretario de Gobierno, J. Guadalupe Torres Sánchez, durante una entrevista con Adela Micha tras la liberación de los electricistas levantados el sábado pasado, es quien administra los recursos del municipio. Así las cosas, este hermoso filósofo está seguro de que le andan llegando las aguas a los aparejos al alcalde Raúl Ortega. también conocido como Gargamel, ese personaje de Los Pitufos al que todo le sale mal.
Tercera: La revocación de mandato no será en 2027. El Senado frenó el proyecto y asesta otro golpe a la presidenta Claudia Sheinbaum que, en las últimas semanas, ha acumulado derrotas importantes ¡Miau!