En la política municipal de la Capital Potosina hay episodios que, sin proponérselo, terminan siendo profundamente reveladores. El más reciente lo protagoniza el regidor del Partido Verde, Gustavo Jesús Mercado Garay, quien ha decidido denunciar una supuesta falta de transparencia en la subasta de predios municipales, proyecto con el que se busca obtener recursos para subsidiar obras públicas de alto impacto y beneficio social. El detalle que más llama la atención es que se trata del mismo funcionario que preside la comisión de Cabildo encargada, precisamente, de vigilar ese proceso.
La escena, por decir lo menos, resulta peculiar: el responsable de supervisar afirma no tener información suficiente. En cualquier otra circunstancia, esto sería un llamado de alerta sobre el procedimiento; en esta, inevitablemente, lo es sobre el desempeño del propio regidor. En otras palabras, si hay opacidad, como él sostiene, la primera pregunta no debería dirigirse al Ayuntamiento, sino a la comisión que encabeza. ¿Dónde están los reportes? ¿Las solicitudes de información? ¿Las sesiones de seguimiento? ¿Los posicionamientos formales?
La función de vigilancia no es decorativa ni optativa; implica trabajo técnico, presencia institucional y, sobre todo, responsabilidad política, sin embargo, en el caso de Mercado Garay, la percepción pública parece construirse en otra dirección. En el entorno municipal no son pocos los que lo describen como un edil con prioridades… diversas. Entre comentarios de pasillo y versiones coincidentes, se le atribuye una predilección muy marcada por asuntos ajenos a la agenda pública, desde la constante interacción que excede lo personal y que raya en lo íntimo con compañeras y colaboradoras, hasta una presencia intermitente, casi nula, en sus propias oficinas.
Ese perfil no surge de la nada. En mayo de 2023, su nombre estuvo vinculado a un episodio polémico derivado de un conflicto personal que escaló a una agresión, presuntamente relacionada con un asunto sentimental. El incidente, lejos de disiparse, se convirtió en un antecedente que sigue acompañando su trayectoria política.
A ello se sumó su entusiasmo para integrarse a la comitiva que viajó a Madrid con motivo de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) bajo el argumento de promocionar a la Capital Potosina en el magno evento. Un viaje que, más allá de su justificación oficial, fue duramente cuestionado, incluso dentro de su propio partido, por el beneficio y pertinencia.
Con ese contexto, su reciente denuncia sobre la subasta de predios adquiere otra lectura. No necesariamente como la evidencia de un proceso opaco, sino como el reflejo de una vigilancia ausente o, en el mejor de los casos, insuficiente. Dicho de otra manera; si quien debe supervisar no conoce, no informa o no actúa, el problema deja de ser administrativo y se vuelve personal.
La subasta, con todo y sus implicaciones patrimoniales, exige escrutinio serio, puntual y constante. Justo el tipo de labor que corresponde a la comisión que él mismo preside. Por eso, más que encender alarmas sobre el procedimiento, sus declaraciones parecen confirmar una sospecha más incómoda; que no es que falte información, sino que falta trabajo.
Al final, tanto en la política como en la vida pública, las prioridades siempre terminan por evidenciarse. Y en este caso, todo indica que la vigilancia institucional no encabeza la lista.
Cavilaciones:
Primera: Con la primavera, todo florece, todo. Los políticos no se salvan de esta maravillosa temporada. Tan es así que el amor ha florecido y hay una parejita que llena de corazoncitos y suspiros los eventos panistas y cuanto lugar visitan, aunque ambos todavía guardan las formas ¡Si lo sabe Dios, que lo sepa el mundo! ¡Grrrr!
Segunda: En la convención de banqueros que se realiza en Cancún, Quintana Roo, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que este año, sí o sí, sólo se podrá comprar gasolina y pagar peajes en forma digital ¡Ah, qué doña Clau! Le hace falta pueblo.
Tercera: La explosión ocurrida anoche en la comunidad de Contreras, en Mexquitic de Carmona, durante las fiestas patronales y que dejó un muerto y varios heridos, es el enésimo llamado de atención para que las autoridades competentes hagan lo que les toca. Dejen de evadir su responsabilidad y regulen el uso de estos peligrosos productos.