San Luis Potosí atraviesa una de las temporadas más preocupantes de incendios forestales y de pastizales de los últimos años. Apenas comenzó febrero y se acumularon siniestros en la Zona Media, Centro y Altiplano. Hasta ayer, jueves 19 de febrero, al menos 10 municipios mantenían incendios activos, con afectaciones que siguen creciendo ante las condiciones de sequía y viento.
Uno de los puntos más golpeados es Mexquitic de Carmona. Ahí, el fuego no sólo ha arrasado cientos de hectáreas, también ha exhibido la fragilidad institucional frente a una emergencia que exige coordinación, equipo y presencia real en campo.
Mis amigos de Código San Luis hicieron un recorrido por la zona afectada y pudieron constatar que la situación es crítica. Lo que encontraron dista mucho del discurso oficial que insiste en que el fuego está controlado. Con cierto sarcasmo, pero con todo el respeto que merece la gravedad del momento, habría que agradecerles el paseo turístico a quienes aseguran que todo está bajo control, porque las llamas avanzan en todas direcciones, superan brechas y amenazan viviendas mientras los pobladores, como pueden y sin ayuda efectiva de autoridad alguna, luchan de frente contra el incendio.
La escena es tan indignante como dolorosa; familias enfrentando el fuego con cubetas, ramas, palas y pipas particulares. Protección Civil, dicen los vecinos, aparece para tomar fotografías y retirarse. Los alcaldes regatean apoyos en plena contingencia. Y no hay bomberos suficientes porque las instituciones que tienen la obligación de respaldarlos simplemente no lo han hecho. Esa es la realidad que se respira entre humo y ceniza.
La omisión no es exclusiva del ámbito municipal o estatal. También es evidente la ausencia de autoridades federales como la CONAFOR, que en otros años desplegaba brigadas capacitadas y con presencia constante en temporada crítica. Este año, brilla por su ausencia. Antes tenían equipos efectivos y visibles. Hoy, nadie sabe dónde están. Y bueno, está también la SEGAM, pero de ella no hablo porque se enoja, aunque es claro que tampoco está haciendo nada. Bonita forma de gestionar el medio ambiente.
El problema no es únicamente el fuego. Los incendios son devastadores, sí, pero más grave es la negligencia y la indiferencia de quienes deberían encabezar la respuesta porque apenas estamos en el arranque de la temporada y ya hay daños considerables. Si así comienza febrero, ¿qué podemos esperar en marzo, abril o mayo?
Y en medio de esta emergencia surge una pregunta inevitable: ¿Dónde está el helicóptero especial que, en mayo de 2025, anunció la Oficialía Mayor que compraría el Gobierno del Estado para combatir incendios y que, según comunicados oficiales, llegó en agosto como parte del fortalecimiento institucional? ¿Dónde está?
Si existe, urge verlo en el aire, descargando agua sobre los puntos más críticos y ayudando a todas esas personas que están arriesgando su vida.
Hoy, mientras las llamas avanzan, la gente no necesita boletines ni discursos, necesita apoyo real. Y lo necesita ya.
Cavilaciones:
Primera: «Probaron el poder y se despachan con la cuchara grande» dijo un habitante de Real de Catorce al enterarse de que el presidente municipal, Javier Sandoval, alias el Gudy, registró observaciones por 53.9 millones de pesos correspondientes a programas federales. La Auditoría Superior de la Federación exige al fuereño edil del pueblo mágico que compruebe en qué gastó ese dinero. De no hacerlo, deberá devolverlo y enfrentar consecuencias legales. No cualquiera sale cajeado con tanto dinero.
Segunda: Según el reputado periodista, Carlos Loret, en la Reforma Electoral que propondrá la presidenta Claudia Sheinbaum, no se incluye una reducción de diputados plurinominales, por el contrario, los 200 legisladores plurinominales serían de primera minoría, es decir, los segundos lugares en votación. Se acabaron las listas de cuates y cuotas. La presidenta quiere quitar tres consejeros del INE para pasar de 11 a ocho y quitarles dinero a los partidos. No, pues sí está fácil para doña Sehinbaum.
Tercera: Todo un debate se armó después de que el expresidente de EUA, Barack Obama, afirmara públicamente que los extraterrestres sí existen. ¡N’hombre! Qué nueva la traen ¡Miau!