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Huevos al albañil: el desayuno con sabor a tradición mexicana

El resultado es un desayuno contundente, picante y lleno de tradición, que se sirve acompañado de tortillas calientes, frijoles refritos y queso fresco

En la gastronomía tradicional del país, pocos platillos combinan sencillez, picor y tradición como los huevos al albañil, un desayuno típico de la Ciudad de México y su zona metropolitana que, aunque parte de una base simple, huevo y salsa roja, destaca por su intensidad y sabor profundamente mexicano.

Los huevos al albañil consisten, esencialmente, en huevos revueltos bañados en una salsa roja picosa, generalmente elaborada con jitomate, cebolla, ajo y chile de árbol. Sin embargo, como ocurre con muchas recetas tradicionales, las variaciones dependen de la creatividad y el gusto de quien cocina. Algunas versiones incluyen queso panela o queso fresco, rajas de chile poblano, crema o cebolla picada, lo que convierte a este platillo en una preparación versátil y adaptable.

De acuerdo con Larousse Cocina, para preparar cuatro porciones se requieren ocho huevos ligeramente batidos, aceite y sal al gusto. Para la salsa roja se utilizan jitomates, media cebolla blanca, un diente de ajo, tres chiles de árbol secos, aceite y sal. Como guarnición, se sugiere acompañar con tortillas de maíz, frijoles refritos y queso fresco desmoronado.

El procedimiento, retomado por el chef e investigador gastronómico Ricardo Muñoz Zurita, mantiene la lógica de la cocina tradicional mexicana. Primero, en un sartén se calienta el aceite y se agregan los huevos con sal, mezclando suavemente hasta que estén cocidos. Luego se retiran y se reservan.

Para la salsa, se asan los jitomates, la cebolla, el ajo y los chiles; posteriormente se licúan hasta obtener una mezcla homogénea. En el mismo sartén se añade un poco de aceite, se incorpora la salsa y se cocina durante un par de minutos. Finalmente, se integran los huevos y se deja cocer todo junto por dos minutos más.

El resultado es un desayuno contundente, picante y lleno de tradición, que se sirve acompañado de tortillas calientes, frijoles refritos y queso fresco, reafirmando el carácter festivo y popular de uno de los platillos más representativos de la cocina mexicana cotidiana.

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