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Elucubraciones: Dos hermanas y muchos ajustes

Por El Gato Filósofo

En la política, los rumores nunca son inocentes y, cuando se habla de ajustes en el gabinete presidencial, menos todavía. Las versiones que circulan sobre posibles relevos en el equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum no deben leerse como simples especulaciones de café; son señales de reacomodo rumbo a 2027, el año en que realmente se medirá la fuerza territorial y la cohesión interna del proyecto en el poder.

En los últimos días, han sido muchas las voces que insisten en la inminente salida de varios perfiles estratégicos. Entre ellos, el nombre que más ruido genera es el de Rosa Icela Rodríguez como titular de la Secretaría de Gobernación. Se trata de una figura emblemática de la 4T, de todas las confianzas de Andrés Manuel López Obrador y símbolo de continuidad política. Y justamente ahí parece estar el detalle. Porque si algo comienza a delinearse en el entorno presidencial es la intención de consolidar un equipo propio, con perfiles inequívocamente cercanos a Sheinbaum, no necesariamente heredados del círculo más íntimo del obradorismo.

No se trata de una ruptura ni de una descalificación personal. Es, más bien, la lógica natural del poder, pues es claro que quien gobierna necesita operadores alineados a su visión, no figuras que representen equilibrios previos. La lealtad histórica pesa, pero la autonomía política también. Y en ese proceso, la cercanía con el expresidente, que durante años fue fortaleza, puede convertirse hoy en un factor incómodo. En política, la factura de la lealtad no siempre se paga en efectivo, a veces se cobra en relevos.

Si este movimiento se concreta, el impacto no se quedará en la Ciudad de México. En San Luis Potosí tendría consecuencias directas. La dirigencia estatal de Morena, encabezada por Rita Ozalia Rodríguez, ha construido su narrativa de control y liderazgo bajo el supuesto respaldo que emana desde la Secretaría de Gobernación. En el discurso, se habla de estructuras sólidas y dominio territorial; en los hechos, los resultados tangibles han sido, por decirlo con elegancia, moderados. Sin la protección institucional de Gobernación, la percepción de poder cambia.

A esto se suma la versión de que Mario Delgado podría convertirse en el operador político nacional de Morena sin dejar la Secretaría de Educación Pública. De concretarse, el reordenamiento sería doble: gabinete y partido. Y como cualquier operador eficaz, Delgado buscaría rodearse de perfiles de su absoluta confianza. Es claro que Rita Ozalia no forma parte de ese círculo. La pregunta entonces no es si habría ajustes en la estructura potosina, sino quién ocuparía ese espacio y bajo qué criterios se definirá el nuevo liderazgo. Algunas voces dicen que Mario Godoy, hermano de la fiscal general, Ernestina Godoy, es el más encaminado a la dirigencia estatal, ya que también se vende como amigo cercano de Delgado.

En medio de este escenario, algunos sectores insisten en posicionar tanto a Rosa Icela como a Rita Ozalia como posibles candidatas. Las encuestas, siempre generosas cuando conviene, las colocan como perfiles competitivos. El problema es que fuera de los grupos que se empeñan en celebrarlas permanentemente, su nivel de conocimiento real es limitado. Morena no puede confundir posicionamiento interno con viabilidad electoral. Controlar estructuras no equivale a conectar con un electorado amplio y crítico.

Los movimientos que hoy se comentan, confirmados o no, revelan algo más profundo; la presidenta busca consolidar liderazgo propio, el partido necesita operadores eficaces y los estados deberán ajustarse a esa nueva correlación de fuerzas. No hay drama, hay estrategia. No hay ruptura, hay transición de mando dentro del mismo proyecto. Y en esa transición, algunos apellidos dejarán de ser garantía automática de permanencia.

Rumbo a 2027, el mapa político comienza a reconfigurarse. En ese tablero, los leales de ayer no necesariamente serán los indispensables de mañana.

Cavilaciones:

Primera: Este día, en el 40 Batallón de Infantería, con sede en San Luis Potosí, se inaugura la Sala de Juntas. Aprovechando el Día del Ejército, quieren lucir ese sitio que quedó espléndido. Felicidades, en su fecha, a todos los que forman parte del Ejército Mexicano.

Segunda: Alcaldes de Morena salieron bravos para la lana. No se conforman con utilizar factureras, ahora les vale redonditamente nada las auditorías porque no hay consecuencias por sus malos manejos. Así las cosas, el presidente municipal de Tampacán ocupa el primer lugar en observaciones con 83.9 millones de pesos. el edil, Santiago Rodríguez Posadas, es contador y dice que la Auditoría Superior de la Federación se la cuchiplancha y se la fanfirulea. Los presidentes creen que los recursos de programas federales pueden ser usados como su caja chica y sobrevivir para contarlo. El de Tampacán afirma que tiene un padrinote bien malote ¡Uy! ¡Qué pelototas! ¡Miau!

Tercera: Hace algunos días, hubo un buen agarre entre dos alcaldes del Altiplano. El inquinoso edil de Catorce, Javier Sandoval, alias El Gudy, acusó al de Vanegas, Gerónimo Garcían Ruiz, conocido como El Gero, de ser un ratero. Eso bastó para que se armara la reyerta verbal. El Gero destapó los vínculos de El Gudy con el crimen organizado, sus crímenes en Guanajuato y otros horrores. Así de bonito se llevan los alcaldes del Altiplano. En este primer round, ganó el de Vanegas. Esperen noticias ¡Grrr!

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