Mantener el brillo y la densidad del pelaje de un perro no es solo una cuestión estética, sino un indicador fundamental de su salud general. Aunque la muda es un proceso natural influenciado por las estaciones, una pérdida excesiva de pelo puede prevenirse mediante una combinación de nutrición adecuada, higiene constante y revisiones periódicas que garanticen que su piel esté libre de irritaciones.
La base de un pelo resistente reside en lo que el perro consume diariamente. De acuerdo con recomendaciones de la American Kennel Club (AKC), una dieta rica en ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 es esencial para fortalecer el folículo piloso y mantener la hidratación cutánea.

Complementar la alimentación con ingredientes de alta calidad y asegurar que el perro beba suficiente agua ayuda a evitar la sequedad de la piel, la cual es una de las causas principales de la caída prematura del pelaje.
El cepillado frecuente se posiciona como la herramienta más efectiva para controlar el vello suelto y estimular la circulación sanguínea en la piel. Realizar esta rutina al menos tres veces por semana elimina el pelo muerto antes de que caiga al suelo y permite detectar a tiempo parásitos como pulgas o garrapatas que provocan rascado compulsivo.

Si la caída persiste de forma irregular o deja zonas sin pelo, es crucial acudir al veterinario para descartar problemas hormonales o alergias ambientales.