Este jueves 12 de febrero, la zona metropolitana de San Luis Potosí registró una densa capa de partículas suspendidas visible desde diversos puntos de la ciudad. A pesar de que la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) sostiene que la calidad del aire es favorable, mediciones técnicas alternativas reportaron que, al corte de las 14:00 horas, el Indice de Calidad del Aire 89 puntos. Esta cifra contrasta con el nivel óptimo de referencia, situado en 33 unidades, lo que representa una desviación considerable de los estándares ideales de salud ambiental.
El reporte técnico advierte sobre los riesgos asociados a la concentración de ozono y material particulado menor a 10 micrómetros (PM10). Según los parámetros de salud, niveles superiores a los 51 puntos en ozono pueden agravar enfermedades respiratorias preexistentes y provocar irritación de garganta, dolor de cabeza y dolor de pecho.
Al situarse el índice actual en 89, el riesgo aumenta, ya que estas micropartículas son lo suficientemente pequeñas para ingresar al sistema respiratorio y causar cuadros de asma grave, tos e irritación ocular. Los especialistas señalan que la exposición constante a estos niveles no solo genera malestares inmediatos, sino que puede derivar en padecimientos crónicos si no se reduce la permanencia en exteriores.
De manera paralela a la situación del aire, se registró un índice de radiación ultravioleta de nivel 9, una categoría considerada muy alta. Esta condición ambiental incrementa la vulnerabilidad de la población ante problemas cutáneos, insolación y descompensaciones físicas.
Ante este escenario, se ha emitido una recomendación general a la población para utilizar cubrebocas en espacios abiertos como medida de filtración de partículas y evitar actividades físicas intensas al aire libre. Asimismo, se sugiere el uso de protección solar y limitar la exposición directa al sol para mitigar los efectos de los rayos ultravioleta.
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