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Harina, canela y tradición: el secreto detrás de los mamones de Viesca

Este pan artesanal es conocido por su distintivo color

En el corazón del Pueblo Mágico de Viesca, Coahuila, la tradición de los «mamones» sigue siendo el pilar de la identidad local y un imán para el turismo gastronómico. Este pan artesanal, conocido por su distintivo color rosado y su textura ligera que se deshace al contacto con la leche o el café, es el resultado de una receta centenaria que ha pasado de generación en generación.

Elaborados a base de harina de trigo, manteca, azúcar y un toque de canela, estos panes son horneados en hornos de leña que les otorgan un aroma y sabor inigualables, difíciles de replicar en la panadería moderna.

que son los mamones de Viesca

El proceso de elaboración es un ritual que comienza desde la madrugada, donde las familias panaderas amasan con destreza para lograr la consistencia perfecta. El nombre «mamón» proviene precisamente de la capacidad del pan para absorber líquidos, una característica que lo convierte en el acompañante ideal para las tardes de charla en los hogares laguneros.

A pesar del paso del tiempo y la introducción de productos industriales, los productores de Viesca defienden su técnica manual, asegurando que el secreto no solo está en los ingredientes, sino en el clima seco del desierto y el calor del ladrillo que permite el crecimiento exacto de la masa.

Hoy en día, los mamones representan mucho más que un simple postre; son el sustento de decenas de familias y un símbolo de resistencia cultural. Los visitantes que llegan a la Plaza de Armas no pueden retirarse sin llevar consigo las clásicas cajas de cartón repletas de este manjar, que se ha convertido en el embajador más dulce de la región. Con el apoyo de ferias locales y la promoción turística, el «mamón de Viesca» busca ahora cruzar fronteras, llevando consigo un pedazo de la historia y el esfuerzo de la gente del desierto coahuilense.

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