Elon Musk, fundador de SpaceX, informó que la empresa espacial enfocará primero sus esfuerzos en la construcción de una ciudad en la Luna, antes que en Marte, como se había planteado en un inicio. La decisión, explicó, responde principalmente a la cercanía del satélite natural de la Tierra, lo que permite misiones más frecuentes y viajes considerablemente más cortos.
De acuerdo con Musk, el desarrollo de una ciudad lunar podría concretarse en menos de diez años, mientras que un asentamiento en Marte requeriría más de dos décadas. “Marte comenzará en cinco o seis años, por lo que se hará en paralelo con la Luna, pero la Luna será el foco inicial”, señaló en un mensaje difundido en redes sociales.
El empresario explicó que las ventanas de lanzamiento hacia Marte solo ocurren cada 26 meses y que el viaje toma alrededor de seis meses, mientras que la Luna permite misiones cada pocos días con trayectos de apenas un par de días. Esto, afirmó, facilita un ritmo de trabajo más rápido para el desarrollo de infraestructura y asentamientos humanos.
A pesar del cambio de prioridades, Musk aseguró que el proyecto marciano no se abandona y que confía en iniciar la construcción de una ciudad en Marte en un plazo de cinco a siete años, de forma paralela al proyecto lunar. La misión de SpaceX, reiteró, sigue siendo “extender la conciencia y la vida tal como la conocemos a las estrellas”.
SpaceX prevé lanzar a finales de este año las primeras naves Starship no tripuladas rumbo a Marte. De lograr un aterrizaje exitoso, se convertiría en la primera misión en alcanzar la superficie del planeta rojo con este tipo de nave. Hasta ahora, la exploración marciana se ha limitado a róveres y orbitadores.
Las declaraciones contrastan con mensajes previos del propio Musk, quien en el pasado había calificado a la Luna como una “distracción” frente al objetivo principal de colonizar Marte. Sin embargo, el nuevo contexto de competencia espacial entre potencias como Estados Unidos y China ha vuelto a colocar al satélite terrestre como un punto estratégico.
En este escenario, la NASA, en colaboración con SpaceX, prevé una misión tripulada a la Luna no antes de 2028, mientras que China planea realizar su primer alunizaje tripulado hacia 2030. La última misión humana en la superficie lunar fue la Apolo 17 en 1972.
Además de su valor simbólico, la Luna es vista como una plataforma para misiones de mayor alcance y como una fuente potencial de recursos estratégicos. El desarrollo de una ciudad lunar podría marcar el inicio de una nueva etapa en la exploración y presencia humana fuera de la Tierra.
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