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El Sabor de la Huasteca, una historia de inclusión, fe y tradición

Lo que hoy es un negocio consolidado que atiende desde gobernadores hasta arzobispos, comenzó con un golpe de incertidumbre

Mientras la ciudad se prepara para celebrar el Día de la Candelaria, en la colonia Estadio el aire ya huele a masa fresca y hoja de plátano. No es una producción cualquiera; es «El Sabor de la Huasteca», un emprendimiento familiar que durante casi dos décadas ha demostrado que un tamal es mucho más que alimento: es un vehículo de fe, educación e inclusión.

Lo que hoy es un negocio consolidado que atiende desde gobernadores hasta arzobispos, comenzó con un golpe de incertidumbre. Tras quedarse sin empleo, Luis Gerardo Ávila el protagonista de esta historia decidió no quedarse «de brazos cruzados». Apoyado en la receta que su esposa aprendió en la Huasteca Potosina, salió a vender tamales afuera de un OXXO.

«El primer día que los hicimos, no se acababa de cocer la olla y ya estaban todos vendidos». Afirmó Luis Gerardo

El motor del negocio tiene nombre propio: También llamado Luis Gerardo, quien vive con síndrome de Down, se ha convertido en un experto en el batido de la masa y el armado meticuloso de los tamales de lomo, pollo y mole. Para su familia, el objetivo siempre fue claro: no preocuparse, sino ocuparse.

Luis no solo trabaja en el negocio familiar; es también el primer «charro completo» con síndrome de Down a nivel nacional y cuenta con su propio emprendimiento de helados. El negocio de tamales ha sido la escuela donde aprendió a ser su propio jefe, demostrando que las barreras solo existen en el papel.

Esta excelencia los llevó en 2024 hasta Chicago, Illinois, invitados por la Secretaría de Cultura para impartir talleres de elaboración de tamales, donde Luis Gerardo fue el protagonista ante la comunidad potosina en el extranjero.
Una tradición que educa

Para esta familia, cada tamal vendido ha tenido un propósito mayor. Gracias a la venta de este platillo típico, lograron costear la educación básica, media y profesional de sus hijas, quienes hoy son licenciadas.

En vísperas del 2 de febrero, con pedidos que alcanzan el medio millar de piezas, la familia invita a los potosinos a no dejar morir la tradición. «Cuando haces las cosas con el corazón, sabe increíblemente delicioso», concluyen.

El Sabor de la Huasteca se encuentra en Gonzalo Curiel #230, Col. Estadio, San Luis Potosí.

No te pierdas la entrevista completa aquí.

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