
En los últimos años, los festivales culturales han ganado popularidad como una opción de ocio distinta al entretenimiento tradicional. Estos eventos reúnen música, cine, literatura y gastronomía en un mismo espacio, atrayendo a públicos de diferentes edades.
A diferencia de los grandes conciertos, los festivales culturales buscan ofrecer experiencias integrales, donde el visitante puede interactuar con artistas, participar en talleres y conocer propuestas independientes. Esto ha generado una mayor conexión entre el público y la oferta cultural.
En México, ciudades como Guadalajara, Monterrey y San Luis Potosí han apostado por este tipo de eventos para fortalecer la vida cultural y dinamizar la economía local. Además, se han convertido en un punto de encuentro para creadores emergentes.
El crecimiento de estos festivales refleja un cambio en las preferencias del ocio, donde las experiencias culturales y comunitarias cobran mayor relevancia entre los asistentes.