SLP Titulares

Elucubraciones: La FITUR y San Luisito

Por El Gato Filósofo

La Feria Internacional de Turismo, FITUR, es ese escaparate global donde los países se ponen sus mejores galas para convencer al mundo de que su pedazo de planeta merece una visita, una inversión o, cuando menos, una fotografía con filtro sepia. Celebrada en Madrid, FITUR no es una kermés de folletos ni un desfile de souvenirs, es un mercado serio donde se cierran negocios, se posicionan destinos y se mide, sin necesidad de encuestas, el tamaño real de las ambiciones turísticas de cada región.

En ese contexto, San Luis Potosí decidió asomarse al gran salón europeo con la esperanza de ser visto como algo más que un estado que queda de paso. Y, hay que decirlo, la delegación potosina logró lo impensable; llamar la atención sin hacer demasiado ruido. A veces, el silencio bien acompañado dice más que el discurso más elaborado.

Ahí estuvieron el alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos, y el diputado federal Juan Carlos Valladares. Sin proponérselo, ambos terminaron en una curiosa competencia de presencia y proyección. Ninguno levantó la voz, ninguno necesitó aspavientos. Y, sin embargo, los dos salieron bien librados. Tal vez porque entendieron que FITUR no es una pasarela política, sino un tablero donde gana quien sabe estar. Para sorpresa de ambos y, seguramente, para deleite de sus egos más discretos, la aparición de los reyes de España elevó el momento a una dimensión casi monárquica. Por unos instantes, San Luis Potosí no fue sólo estado, fue reino. Reino breve, pero reino al fin.

No todo, sin embargo, brilló como escaparate europeo. La secretaria de Turismo del Gobierno del Estado, Yolanda Cepeda, decidió apostar por un atuendo que merece mención aparte. Un quesqueme de clóset: mal portado, mal usado y peor proyectado. Un homenaje involuntario a lo que no debe hacerse cuando se intenta representar identidad. Y todo esto, paradójicamente, teniendo en casa a Fernando Ortiz, diseñador huasteco que ganó reconocimiento internacional con el mejor traje típico en Miss Universo. La moda, como la política, también castiga la improvisación.

Si de contrastes hablamos, basta voltear a ver a Juanito Carrillo, el hombre que transformó a Real de Catorce en un destino de impacto. No lo hizo con discursos ni con boletos de avión, sino con fe. La devoción a San Francisco de Asís se convirtió en motor turístico y espiritual, atrayendo a miles de peregrinos cada año a ese Pueblo Mágico que entendió, antes que muchos, que la identidad también genera economía. La comparación con el actual alcalde, el famoso Gudy, Javier Sandoval, es inevitable. Fuereño y distante, se fue a FITUR con las manos vacías, sin obra que presumir y, para colmo, sin siquiera una estampita de San Pancho para regalar. En turismo, como en la vida, los símbolos importan.

Al final, queda la pregunta inevitable: ¿Qué gana San Luis Potosí con esta incursión en FITUR? Más de lo que parece. Visibilidad, contactos, posibilidades de inversión y, sobre todo, la oportunidad de entender que el turismo no se improvisa ni se viste al vapor. Si la experiencia sirve para afinar discursos, corregir formas y reconocer talentos locales, el saldo será positivo. FITUR no hace milagros, pero sí exhibe virtudes y carencias. Y San Luisito, entre sarcasmos y sonrisas diplomáticas, salió retratado con potencial, siempre y cuando decida tomarse en serio a sí mismo.

Cavilaciones:

Primera: Anoche, circuló con velocidad un texto en el que se afirma que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó prohibir el registro de datos personales ligados a un número de telefonía celular. Según la sentencia, no se puede criminalizar a la población con este tipo de disposiciones. Una de cal por todas las que se han aventado los ministros del Bienestar ¡Miau!

Segunda: Corren en chats de WhatsApp encuestas de Massive Caller y de Rubrum con porcentajes de preferencia muy altos para Morena rumbo a las próximas elecciones. Alguien está haciendo un muy buen negocio engañando bobos.

Tercera: Este felino les recomienda aplicarse la vacuna contra el sarampión. Más vale prevenir. En caso de adultos, se pone en peligro la vida y si se supera, la enfermedad deja secuelas graves.

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