Cada 20 de enero y 25 de abril, el mundo celebra el Día Mundial de los Pingüinos, una doble efeméride diseñada para fomentar la protección, conservación y bienestar de estas 18 especies únicas. Aunque popularmente se asocian con el Polo Sur, los registros fósiles revelan que su origen se encuentra en Nueva Zelanda.
Tras miles de años de evolución, estas aves no vuelan, pero son nadadoras excepcionales; gracias a sus aletas, se desplazan a los hemisferios adaptándose tanto a los climas gélidos de la Antártida como a las zonas de Sudáfrica y las Islas Galápagos.

La biología de los pingüinos es un ejemplo asombroso de supervivencia y trabajo en equipo. Su característico plumaje blanco y negro no es solo estético, sino un sistema de camuflaje estratégico que los protege de depredadores tanto en el hielo como en el agua.
Además, destacan por sus comportamientos sociales y reproductivos; en muchas especies, los machos asumen la tarea de incubar los huevos mientras las hembras cazan, manteniendo parejas estables para garantizar la crianza de sus polluelos. Incluso poseen una glándula especializada sobre los ojos que les permite filtrar la sal del agua de mar directamente de su sangre.

El impacto cultural de estas aves ha traspasado los océanos hasta llegar a la gran pantalla con producciones como el aclamado documental «El viaje del Emperador» o las divertidas películas «Los Pingüinos de Madagascar», «Los Pingüinos de Papá», «Happy Feet» y «Reyes de las Olas».
