
Incendios forestales fuera de control en las regiones de Biobío y Ñuble, en el sur de Chile, han dejado hasta este domingo al menos 18 personas muertas y más de mil viviendas destruidas. Las autoridades advierten que la cifra de víctimas podría aumentar, pues aún comienza la búsqueda entre comunidades totalmente arrasadas.
El presidente Gabriel Boric decretó estado de excepción por catástrofe y estableció toque de queda en los municipios afectados, lo que permitió desplegar al Ejército para resguardar el orden y evitar saqueos. Además, se prohibió el transporte de combustible en bidones y el encendido de fogatas para prevenir nuevos siniestros.

Los incendios, avivados por altas temperaturas, fuertes vientos y baja humedad, avanzan sin control y han destruido más de 20 mil hectáreas. Brigadistas y aeronaves, incluidos dos «supertanqueros», han tenido dificultades para contener las llamas, que se multiplican en diversos puntos.
Más de 50 mil personas han sido desalojadas y unas mil viviendas quedaron reducidas a escombros, especialmente en comunidades como Punta de Parra, Lirquén y Penco, donde se teme que haya más víctimas.
El gobierno de México informó que, hasta el momento, no hay mexicanos afectados por los incendios. La embajada en Santiago permanece atenta a la situación y habilitó el número de emergencia +569-9682-3061.
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