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Por Carlos Pérez García

Ustedes, amables lectores y lectoras, deberían tener un peso mucho mayor en estos espacios. Aprecio mucho sus comentarios: positivos o neutros en general, aunque unos no tanto.

Se dice que “la ley del más fuerte” nos va a traer un nuevo (des)orden mundial. Todo se valdría, pues.

A algunos mexicanos les urge una intervención trumpiana para acabar con la pesadilla de la 4T. Otros no soportan a los “vendepatrias” que aceptan y promueven algo así con cualquier pretexto. En fin, esto se desencadena y lleva a la desesperación y a serios errores.

En Venezuela la situación interna resulta muy inestable por los riesgos asociados a factores reales de poder que difícilmente van a ser neutralizados a corto plazo. En esa complejidad están al acecho el ejercito chavista, los grupos armados, los funcionarios ligados al narco y la represión, el Cartel de Los Soles, los cubanos… Y hay que evitar una guerra civil.

Confirman los enterados que María Corina Machado y su gente de ninguna manera tienen la capacidad de controlar todo eso para reestablecer la legalidad y la legitimidad republicana. Es así que se prevé una transición en etapas, además de que a Trump no le interesa la democracia en su país o en el mundo.

Veamos aquí una conexión clave entre Venezuela, Estados Unidos, México y Cuba, en la que se desbordan las interrelaciones y, según van las cosas, los dos últimos pueden llevarse la peor parte. Son múltiples los propósitos: descabezar la continuación chavista y estrangular la dictadura de Cuba al cortarle el flujo de petróleo y dinero de Venezuela, así como hacer negocios petroleros, quitarle a Rusia e Irán su influencia en la región y defender el dominio del petrodólar contra el yuan chino, aparte de distraer de los problemas internos de Trump. Es una carambola de muchas bandas.

Miren, el gobierno mexicano se vería obligado a no estorbar en la muerte por asfixia del régimen cubano, la cual resulta de especial interés para el secretario de Estado, Marco Rubio, por su ascendencia cubana, mientras que la persistencia de Sheinbaum en salvar a esa dictadura sólo descansa en dogmáticas fijaciones históricas.

A su vez, esto se podría atenuar a partir de que Trump, Maduro y López Obrador (con su títere) vienen a ser tres populistas que se parecen demasiado. Aunque de orígenes diferentes y físicamente distintos, son ignorantes, mentirosos, demagogos, corruptos, ventajosos, desubicados, egocéntricos… uno es de derecha y los otros dos se dicen de izquierda, pero no tienen idea de Marx o de Historia. Y suelen darle prioridad a sus beneficios personales o familiares, aun con barnices de ideologías o principios morales.

Con todo, en México se ha acentuado la amenaza de una intervención directa de Estados Unidos, lo que aterra al obradorismo. Es así que el gobierno entró en pánico y confirmó que está del lado de un dictador criminal que ha sido destronado, aunque cite el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. No hizo esto en otros casos similares o peores.

Y, ojo, el argumento del gobierno sobre la soberanía se diluye al haber perdido el control de partes sustanciales del territorio nacional ante el crimen organizado (inclusive de Venezuela) e igual sucede con sus consignas por la autodeterminación de los pueblos en el caso de un espurio dictador que no fue elegido por la mayoría del pueblo. Tampoco es válido que las advertencias a los cárteles de la droga se tomen como amenazas a todo México (si acaso al cártel morenista).

En cuanto a una supuesta autoridad moral del actual gobierno, no le ayuda nada solapar tantos casos de corrupción, impunidad y narcopolíticos que le dejaron. Menos aún operar fraudes electorales y reformas contra la democracia, el estado de Derecho y la libertad de expresión. Nuestro país se ha vuelto así más vulnerable a las crecientes presiones del extranjero.

Bueno, el tiempo corre y la presidenta tiene que evaluar muy bien no sólo sus opciones reales, sino también las que ve imposibles. Estará obligada a sacrificar algunas de las aberrantes herencias de su antecesor, que no se podrán prolongar a perpetuidad. ¡Es él… o México (incluida ella)!

* EN SAN LUIS POTOSÍ el gobernador dio marcha atrás con su “Ley Esposa” aprobada por su Congreso ante el cúmulo de cuestionamientos éticos y legales. ¿Reculó? Pues sí, aunque a veces “es de sabios…”. Como que ya no entiendo, pero a nivel Federal podrían tomar nota de cara a sus lamentables reformas judiciales y electorales.

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