El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría aplicar nuevos aranceles a productos provenientes de países que rechacen su intención de ejercer control sobre Groenlandia, al considerar que el territorio es clave para la seguridad nacional estadounidense.
El planteamiento se dio en un contexto diplomático tenso, mientras autoridades danesas recibían a una delegación de legisladores estadounidenses, luego de una serie de encuentros sostenidos en Washington. Durante un acto en la Casa Blanca, el mandatario reiteró que el uso de tarifas comerciales podría convertirse en un mecanismo de presión para avanzar en sus objetivos estratégicos, sin ofrecer mayores precisiones sobre posibles países o plazos.
La amenaza se suma a otros anuncios recientes en materia comercial, como la posibilidad de imponer gravámenes de hasta 25 por ciento a naciones que mantengan relaciones económicas con Irán, estrategia que Trump ha utilizado de forma recurrente para forzar alineamientos en política exterior.
Sin embargo, la postura del presidente ha generado resistencia incluso dentro del propio Congreso estadounidense. Legisladores republicanos y demócratas han expresado su rechazo a cualquier intento de apropiación del territorio ártico, al subrayar que Groenlandia debe ser tratada como un aliado y no como un bien estratégico susceptible de control.
En paralelo, senadores y representantes de Estados Unidos sostuvieron reuniones con integrantes del Parlamento de Dinamarca, en medio de un ambiente de inconformidad social que derivará en protestas previstas en distintas ciudades danesas. Desde Copenhague, la senadora republicana Lisa Murkowski, especializada en temas del Ártico, enfatizó que existe un amplio rechazo en la opinión pública estadounidense a la idea de adquirir Groenlandia y defendió el respeto a la soberanía de su población.
Las autoridades de Dinamarca y Groenlandia buscan fortalecer el respaldo del Capitolio, consciente de que el Congreso tiene facultades clave sobre el gasto federal y podría frenar eventuales presiones de la Casa Blanca. En ese marco, el senador demócrata Chris Coons calificó como productivas las conversaciones sostenidas y destacó la coincidencia en que el futuro de la isla debe definirse por decisión de sus habitantes.
Aunque el diferendo entre Estados Unidos y Dinamarca continúa sin resolverse, funcionarios de ambas partes acordaron la creación de un grupo de trabajo para atender la controversia diplomática. No obstante, Trump volvió a insistir en que la ausencia de control estadounidense sobre Groenlandia representa un riesgo para la seguridad en la región ártica, aludiendo incluso a discusiones del tema en el seno de la OTAN.
Ante este escenario, legisladores estadounidenses impulsaron una iniciativa que impediría destinar recursos federales a la ocupación o anexión de territorios pertenecientes a países miembros de la alianza atlántica sin su consentimiento, en un intento por cerrar la puerta a cualquier acción unilateral y reafirmar el respeto a la soberanía de Groenlandia.
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