Ciudad Valles, S.L.P. — La Huasteca potosina resguarda uno de los hallazgos paleontológicos más importantes de México. En lo profundo de la Sierra del Abra Tanchipa, una cueva virgen bautizada como “La cripta de la megafauna” ha revelado restos fósiles de animales que habitaron la región durante la Edad de Hielo, hace entre 30 mil y 8 mil años.
El descubrimiento forma parte de un estudio encabezado por Luis Espinasa, biólogo e investigador de la Universidad Marista de Nueva York, quien presentó los resultados de tres años de exploraciones científicas realizadas con autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La investigación comenzó con el estudio de los llamados “peces ciegos”, especies adaptadas a la vida en cavernas. Durante una de las exploraciones se localizó una cueva completamente virgen, de acceso vertical, a la que únicamente pueden ingresar espeleólogos especializados. En el interior comenzaron a aparecer huesos que inicialmente fueron confundidos con restos de ganado o caballos modernos.
El hallazgo cambió por completo cuando la espeleóloga Sofía Espinasa localizó una pieza similar a una amonita. Al ser analizada, se determinó que no era un molusco, sino el molar de un elefante. Al no existir elefantes en México, los investigadores confirmaron que se trataba de un mamut, lo que abrió la puerta a un descubrimiento mucho mayor.
A partir de ese momento comenzaron a aparecer más restos de animales prehistóricos: perezosos gigantes, identificados por una uña del tamaño del antebrazo de una persona; camellos, tras localizar metacarpos de sus extremidades; caballos de gran tamaño; y tigres dientes de sable, además de numerosos huesos de patas, cráneos y fragmentos óseos. En total, en esta cueva se han registrado más de 750 piezas fósiles.
La extraordinaria conservación de los restos se debe a la composición mineral del lugar. De acuerdo con los investigadores, el magnesio presente en la cueva reemplaza el calcio del hueso, convirtiéndolo en roca, lo que permite un proceso de fosilización excepcional, difícil de encontrar en otros sitios del país.
Las dataciones realizadas indican que los fósiles abarcan un periodo que va de 30 mil a 8 mil años, justo en el momento en que se produjo la extinción de la megafauna en América. Esto permite entender no sólo qué especies vivían en la región, sino cómo y cuándo desaparecieron.
Espinasa informó que una parte de estos fósiles será entregada al Museo Regional Huasteco, donde podrán ser exhibidos al público, mientras que otros serán enviados al Instituto de Geología de la UNAM para su análisis y resguardo científico.
La importancia de la llamada “Cripta de la megafauna” radica en la enorme diversidad de especies encontradas en un solo sitio, lo que la convierte en una de las zonas más relevantes para el estudio de la prehistoria en México y en una fuente de información que dará pie a múltiples investigaciones durante los próximos años.
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